El desplome del imperio del mercader colombiano, tras la captura de Nicolás Maduro y su posterior entrega a la justicia estadounidense, dejó en Venezuela un reguero de activos bajo custodia oficial o en el abandono. Empresas intervenidas, propiedades en zonas exclusivas de Caracas y negocios en Margarita forman parte de un particular memorial, la Pompeya del poder y la corrupción, que al quedar atrás por ahora puede ser visitado por cualquiera.
El empresario colombiano Alex Saab atraviesa el peor momento de su trayectoria tras perder el respaldo político que durante años le permitió consolidar negocios millonarios en Venezuela.
Su salida del Gobierno, su traslado a Estados Unidos y su declaración de culpabilidad por conspiración para lavar dinero relacionado con el negocio de los alimentos de los CLAP marcaron el derrumbe de una estructura empresarial que prosperó bajo la protección del entorno de Nicolás Maduro.
Según un reportaje de Armando.info, Saab se declaró culpable el 15 de septiembre de 2026 ante la justicia estadounidense y acordó entregar 195 millones de dólares a las autoridades. Ahora deberá colaborar con información sobre sus operaciones y posibles cómplices si pretende reducir una condena que podría alcanzar los 20 años de prisión. La sentencia está prevista para el 20 de enero de 2027.
La caída del empresario se aceleró durante 2026. Después de ser apartado del Ministerio de Industrias, fue detenido en febrero y trasladado a Estados Unidos en mayo, de acuerdo con la cronología expuesta en el reportaje. Sin la protección que lo acompañó durante años, Saab quedó nuevamente expuesto a las investigaciones por lavado de dinero, mientras su entorno empresarial comenzó a desmoronarse.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Corporación Inlaca, la empresa láctea detrás de marcas venezolanas como Carabobo y Mi Vaca. La compañía, que Saab controlaba desde 2019 mediante sociedades registradas en los Emiratos Árabes Unidos, fue objeto de una ocupación temporal por parte del Estado venezolano durante 180 días, según una resolución publicada en la Gaceta Oficial el 26 de agosto de 2026.

La intervención se produjo después de que las autoridades aseguraran que no encontraron a los propietarios, representantes legales, gerentes ni encargados en la sede de la empresa. Tras la salida de Saab a Estados Unidos, Rafael Andrés More Jaramillo, quien ejercía como gerente general, desapareció sin ofrecer explicaciones a los trabajadores, según los testimonios recogidos por Armando.info.
La situación laboral dentro de Inlaca también quedó bajo cuestionamiento. Trabajadores denunciaron despidos masivos, deterioro de las condiciones laborales y falta de respuestas a sus reclamos. Uno de los empleados afirmó que llevaban cuatro años sin recibir sueldo y dos años cobrando el mismo bono de 200 dólares. Las denuncias reflejan el impacto de la crisis empresarial sobre los trabajadores, mientras la compañía pasó a estar bajo control temporal del Ministerio de Industrias.
El reportaje también reconstruye la red de sociedades y colaboradores que permitió a Saab mantener el control de sus negocios. Entre los nombres mencionados aparecen Carlos Rolando Lizcano Manrique, antiguo responsable de Inlaca, y Álvaro Pulido Vargas, socio empresarial de Saab que permanece detenido en Caracas por el caso Pdvsa-Cripto. Lizcano también fue arrestado en febrero de 2026, según la publicación.
Pero la caída de Saab no se limita a sus empresas. Su antiguo emporio de lujo también muestra señales de abandono. En Caracas quedaron propiedades vinculadas a su círculo, incluida una edificación inconclusa en Altamira, dos quintas en Los Campitos y una boutique de ropa y accesorios de marcas internacionales llamada Calle Dos Ojos.
La tienda, que ofrecía artículos de firmas como Burberry, Miu Miu e Yves Saint Laurent, estaba vinculada a Beatrice Fabri, cuñada de Saab. Su actividad en redes sociales se detuvo en mayo de 2026, pocos días después del traslado del empresario a Estados Unidos. La misma marca promocionaba un club de playa en Playa Guacuco, en la isla de Margarita, que fue allanado por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional el 23 de mayo.
A ese inventario se suman tres aviones privados vinculados a una compañía relacionada con la explotación minera en Venezuela. Según el reportaje, las aeronaves se encuentran en los aeropuertos de Maiquetía y Valencia. También se documenta que algunas propiedades quedaron bajo custodia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, mientras otras habrían pasado a manos de terceros.
El caso revela, además, cómo el entramado empresarial de Saab estaba rodeado de sociedades instrumentales, representantes de confianza y conexiones personales que le permitieron mantener el control de activos estratégicos. El reportaje menciona relaciones entre antiguos colaboradores del empresario y personas vinculadas a su entorno familiar, aunque algunas de las personas señaladas no respondieron a las solicitudes de entrevista.
La situación actual contrasta con el regreso triunfal de Saab a Venezuela en diciembre de 2023, cuando logró volver al país sin enfrentar el juicio que tenía pendiente por una investigación anterior relacionada con Fondo Global de Construcción. Aquella causa había provocado su detención en Cabo Verde en junio de 2020 y su extradición a Estados Unidos en octubre de 2021. Su liberación e intercambio posterior le permitieron recuperar protagonismo dentro del Gobierno venezolano.
Ahora, ese escenario cambió radicalmente. El empresario que durante años estuvo asociado a contratos estatales, operaciones financieras y negocios de gran escala enfrenta una nueva causa penal en Estados Unidos, mientras sus empresas, propiedades y antiguos aliados quedan expuestos a las consecuencias de su caída.
Los 195 millones de dólares que Saab acordó entregar a las autoridades estadounidenses tampoco incluyen, según el reportaje, todos los bienes y activos que se le atribuyen. Aunque el destino jurídico de cada propiedad debe determinarse por separado, la publicación sostiene que difícilmente podrá seguir disfrutando de ese patrimonio como lo hizo en el pasado.
La caída de Alex Saab deja al descubierto las fragilidades de un imperio construido alrededor del poder político. Las investigaciones judiciales, las detenciones de antiguos colaboradores, la intervención de Inlaca y el abandono de negocios de lujo dibujan el retrato de una red empresarial que perdió buena parte de la protección que la sostuvo durante años. El desenlace definitivo dependerá de la evolución del proceso judicial estadounidense y de lo que Saab esté dispuesto a revelar sobre sus operaciones y sus socios.
Con información de Armando.Info
