La tragedia volvió a golpear a una familia cubana de la forma más brutal. Un adolescente de apenas 13 años murió después de ser alcanzado por un rayo en la ciudad de Las Tunas, mientras dos niñas de nueve y diez años resultaron heridas durante la descarga eléctrica que estremeció el patio de una vivienda en el barrio Camino de Santa María.
Por: bitacora58.com
Los tres menores se encontraban juntos cuando la tormenta convirtió un momento cotidiano en una tragedia irreversible. El adolescente no sobrevivió al impacto, mientras las dos niñas tuvieron que ser trasladadas al Hospital Pediátrico Mártires de Las Tunas.
De acuerdo con fuentes médicas citadas por el Periódico 26, las pequeñas permanecen fuera de peligro. Pero para una familia cubana queda una herida que ninguna recuperación médica podrá borrar. Un niño salió de casa y nunca regresará.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad que las autoridades cubanas no pueden esconder detrás de discursos políticos ni consignas revolucionarias. Los rayos constituyen una de las principales amenazas naturales para la población de la isla y han cobrado la vida de miles de personas durante las últimas décadas.
Las estadísticas oficiales son estremecedoras. Entre 1987 y 2023 se contabilizaron al menos 1.892 muertes provocadas por tormentas eléctricas en Cuba, con un promedio cercano a 51 fallecidos cada año.
La tragedia tampoco es nueva.
En 2025, dos adolescentes de 13 y 16 años murieron mientras jugaban fútbol al aire libre durante una tormenta en Bauta, Artemisa. En otro episodio ocurrido en Villa Clara, tres menores perdieron la vida después de ser alcanzados por un rayo mientras se encontraban en una zona elevada buscando señal de internet con sus teléfonos celulares.
Son historias que deberían servir para reforzar la prevención y proteger a la población, especialmente a los niños. Sin embargo, Cuba continúa hundida en una crisis económica y social que mantiene a millones de ciudadanos sobreviviendo entre apagones, escasez y abandono institucional.
Mientras el régimen de La Habana presume durante décadas de sus supuestos logros sociales, las familias cubanas siguen enfrentando una realidad marcada por carencias y tragedias que golpean especialmente a los más vulnerables.
Y aunque ningún gobierno puede controlar la fuerza de la naturaleza, sí puede educar, prevenir y garantizar que la población tenga información suficiente para protegerse.
Los especialistas recomiendan alejarse inmediatamente de terrenos abiertos durante las tormentas eléctricas, evitar permanecer debajo de árboles y mantenerse lejos de zonas elevadas, piscinas, ríos, playas y otros cuerpos de agua. También aconsejan apartarse de postes eléctricos y buscar refugio seguro.
Para estas dos niñas de Las Tunas, la tormenta terminó con heridas físicas que afortunadamente no pusieron en riesgo sus vidas. Para la familia del adolescente de 13 años, en cambio, la tormenta dejó una pérdida para siempre.
Otra familia cubana quedó marcada por una tragedia que ningún discurso oficial podrá maquillar.
El rayo cayó en segundos. El dolor, en cambio, permanecerá durante toda una vida.
