Chevron se lanza sobre el petróleo venezolano mientras el país sigue en ruinas.
Mientras Venezuela continúa atrapada en una profunda crisis económica y social, Chevron prepara una gigantesca expansión de sus operaciones petroleras en el país que podría cambiar por completo el mapa de producción de crudo venezolano durante los próximos años.
Por: bitacora58.com
La petrolera estadounidense más que duplicará el número de plataformas que opera en Venezuela como parte de un ambicioso plan de cinco años destinado a incrementar de manera acelerada la producción de petróleo.
La información fue confirmada este martes por Eimear Bonner, directora financiera de Chevron, durante una conferencia organizada por Barclays. La compañía también anunció que sus empresas conjuntas en Venezuela prevén invertir más de 7.000 millones de dólares para más que duplicar la producción y llevarla hasta unos 600.000 barriles diarios para 2031.
El contraste resulta brutal para millones de venezolanos que durante años han visto cómo la riqueza petrolera del país se evaporaba entre corrupción, improvisación y una gestión marcada por el colapso de la industria nacional.
Ahora, mientras el régimen intenta vender la recuperación petrolera como una supuesta victoria política, las grandes compañías internacionales vuelven a mirar hacia Venezuela atraídas por un recurso que sigue siendo gigantesco a pesar del desastre provocado en la industria.
Chevron calcula que una vez alcanzada la producción de 600.000 barriles diarios, esta podría mantenerse entre 600.000 y 700.000 barriles diarios durante varios años. Bonner incluso aseguró que la enorme cantidad de recursos disponibles permitiría prolongar ese nivel de producción entre cinco y diez años.
Y hay más.
La ejecutiva afirmó que ese escenario representaría apenas la recuperación inicial de los yacimientos y advirtió que existe un potencial considerablemente mayor.
La magnitud del negocio vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda para el régimen venezolano. El país posee una de las mayores reservas petroleras del planeta, pero durante años sus ciudadanos han sufrido salarios pulverizados, servicios públicos deteriorados, hospitales sin recursos y una infraestructura energética incapaz de responder a las necesidades básicas de la población.
El petróleo vuelve a convertirse así en el gran botín económico de Venezuela, mientras el ciudadano común observa desde abajo cómo miles de millones de dólares comienzan a moverse alrededor de una industria que alguna vez fue orgullo nacional.
Chevron también consiguió nuevas condiciones contractuales que incluyen el derecho al arbitraje internacional, una garantía considerada fundamental para proteger sus inversiones y resolver eventuales disputas.
Esta condición ha sido precisamente una de las grandes exigencias de otras compañías petroleras estadounidenses que abandonaron Venezuela después de la nacionalización de sus activos en 2007.
ExxonMobil y ConocoPhillips todavía reclaman compensaciones por activos expropiados y sostienen que Venezuela mantiene deudas pendientes con ellas.
El panorama deja una imagen difícil de ignorar. Mientras el régimen intenta presentarse como dueño de una supuesta recuperación económica, las multinacionales regresan con contratos, inversiones, mecanismos de protección jurídica y planes millonarios para extraer nuevamente la riqueza de los yacimientos venezolanos.
El petróleo puede volver a brotar con fuerza.
La gran incógnita será cuánto de esa nueva riqueza llegará realmente a los venezolanos que llevan años pagando las consecuencias de la destrucción de su país.
Porque Venezuela no necesita solamente sacar más petróleo del subsuelo. Necesita que esa riqueza deje de convertirse en privilegio para unos pocos y vuelva a traducirse en hospitales funcionando, servicios públicos dignos, empleos, salarios decentes y oportunidades para una población que ha soportado demasiado.
El oro negro está despertando otra vez.
Y mientras Chevron prepara sus plataformas para multiplicar la producción, millones de venezolanos siguen esperando que alguna vez la riqueza de su propio país también llegue hasta sus hogares.
