Casi ocho meses detenido y cerca de 20 kilos menos. Ese es el dramático saldo que enfrenta Carlos García, exalcalde del municipio Libertador de Mérida, quien permanece bajo custodia de las autoridades migratorias de Estados Unidos mientras su familia observa con angustia cómo su salud se deteriora.
Por: bitacora58.com
García, quien había solicitado asilo en territorio estadounidense, ha pasado meses bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido como ICE. Durante este tiempo, según denunció su esposa Gabriela Duarte al periodista Sergio Novelli, el exalcalde ha sido hospitalizado en dos ocasiones y ha sufrido una importante pérdida de peso.
La situación ha convertido el caso en una verdadera pesadilla para sus familiares, que aseguran no entender por qué García continúa detenido después de haber aceptado su deportación a Ecuador.
El exalcalde había presentado recursos y solicitudes de fianza que fueron rechazados. Ante el prolongado encierro y el deterioro de su estado de salud, decidió desistir de su apelación y aceptar ser deportado a Ecuador.
Todo parecía encaminado para que finalmente pudiera abandonar el centro de detención.
García fue trasladado desde Ohio hasta Luisiana como parte del procedimiento migratorio y llegó incluso a estar preparado para abordar un avión rumbo a Ecuador. Sin embargo, cuando todo parecía estar resuelto, ocurrió lo inesperado.
El venezolano fue bajado del avión antes de que el vuelo pudiera concretarse.
Desde entonces, el desconcierto se apoderó de su familia.
Duarte asegura que sus familiares han enviado numerosos correos a las autoridades migratorias estadounidenses para intentar conocer qué ocurrió y por qué la deportación fue suspendida. Hasta ahora, según su relato, no han obtenido una explicación clara.
Mientras tanto, García continúa detenido.
La incertidumbre también golpea a sus dos hijos, que llevan meses soportando la ausencia de su padre mientras la familia intenta descifrar qué ocurrirá con el proceso migratorio.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el drama que viven venezolanos que abandonaron un país marcado durante años por la persecución política, la crisis institucional y el deterioro de las condiciones de vida.
García, quien ejerció como alcalde de Libertador en Mérida, permanece ahora atrapado en un laberinto migratorio en Estados Unidos, lejos de su familia y con un preocupante deterioro físico denunciado por sus allegados.
Casi ocho meses de detención, dos hospitalizaciones, una pérdida cercana a los 20 kilos y una deportación que estaba lista para ejecutarse pero que terminó suspendida.
Para su familia, la espera se ha convertido en una angustia interminable.
Y mientras nadie les explica qué pasó con aquel vuelo que debía llevarlo a Ecuador, Carlos García continúa tras las rejas, esperando una respuesta que hasta ahora no llega.
