Mientras millones de venezolanos sobreviven entre apagones, hambre y miseria, las élites conectadas al chavismo siguen celebrando bodas de lujo en Canaima como si el país no estuviera destruido. La periodista Nitu Pérez Osuna rompió el silencio con profunda tristeza y decepción al revelar los nexos de los Zuloaga con el régimen que terminó de sepultar a Venezuela.
Guillermo Zuloaga Núñez y su hijo Guillermo Zuloaga Siso, este último además vinculado familiarmente al entorno de Jorge Giménez en la FVF, habrían sido amnistiados para asistir tranquilamente a una fastuosa boda en Canaima. Una postal obscena en un país donde la gente ya no sueña con progresar sino con huir.
Lo más doloroso no es solo el lujo. Es la normalización de la convivencia entre quienes alguna vez se presentaron como adversarios del chavismo y quienes hoy sostienen el mismo sistema que destruyó hospitales, acabó con los salarios y expulsó a millones de venezolanos del país.
La Venezuela de Chávez mutó en una maquinaria de privilegios y complicidades que hoy continúa bajo el interinato de Delcy Rodríguez, donde los enchufados celebran mientras el ciudadano común sobrevive. Cada boda extravagante, cada pacto silencioso y cada amnistía negociada es una bofetada para quienes todavía hacen cola por gasolina, medicinas o comida.
Y quizás eso es lo que más duele. Que mientras el país se cae a pedazos, algunos aprendieron a bailar sobre las ruinas.
