Lo que durante más de un siglo fue un símbolo natural y punto de referencia en la vía El Trapiche, hoy es apenas un montón de restos. La imponente ceiba (Ceiba pentandra), ubicada en la conocida intersección de la Cachapera, fue talada en cuestión de horas, generando consternación entre los habitantes de la zona norte de Barquisimeto.
Este árbol no solo ofrecía sombra, sino que formaba parte de la identidad de la parroquia Tamaca. Por generaciones, vecinos y transeúntes crecieron viéndolo como un “vigía natural” del sector. Sin embargo, el uso de motosierras dejó en evidencia una intervención deliberada que prácticamente acabó con un ejemplar que albergaba más de cien años de historia local.
Más allá del valor sentimental, el hecho reviste gravedad desde el punto de vista legal y ambiental. La ceiba es una especie de gran importancia ecológica y ornamental en Venezuela, utilizada incluso como referencia histórica y cultural en distintas ciudades del país . Además, la legislación venezolana establece que la biodiversidad es un bien jurídico protegido y de interés público, por lo que su aprovechamiento está sujeto a estrictas regulaciones .
De acuerdo con fuentes cercanas, comisiones con competencia ambiental de la Alcaldía de Iribarren ya realizaron una inspección en el lugar. Actualmente, se mantiene una investigación para determinar responsabilidades en lo que vecinos han calificado como un “arboricidio” que ha encendido las alarmas en la comunidad.
Hasta ahora, no existe un pronunciamiento oficial que confirme la existencia de permisos para la tala, algo considerado poco probable por tratarse de una especie protegida. Ante esto, los residentes exigen que el caso no quede impune y que se apliquen sanciones ejemplares para evitar que se repitan acciones que afectan gravemente el ecosistema larense.
La pérdida de esta ceiba no solo deja un vacío en el paisaje, sino también en la memoria colectiva de una comunidad que hoy reclama justicia ambiental.
