La segunda consulta popular impulsada bajo el mandato de Delcy Rodríguez reabre el debate sobre las prioridades democráticas del país, las comunidades eligen obras locales, pero la exigencia de elecciones presidenciales sigue pendiente en el centro de la discusión política venezolana.
POR BITÁCORA58.COM
El chavismo celebra este domingo la segunda jornada de votaciones para escoger proyectos comunitarios en Venezuela, una iniciativa que el oficialismo presenta como un ejercicio de participación y soberanía popular, pero, los venezolanos nos preguntamos, ¿por qué se promueve la participación ciudadana para decidir sobre obras vecinales mientras continúa sin convocarse una elección presidencial?
La jornada se desarrolla bajo el mandato de Delcy Rodríguez como presidenta encargada (impuesta por la administración Trump), después de que Estados Unidos capturara a Nicolás Maduro durante una operación en Caracas el pasado 3 de enero.
En medio de este escenario político excepcional, la demanda de elecciones presidenciales continúa siendo una de las principales exigencias de los sectores que reclaman una definición democrática sobre el futuro del país.
Mientras el oficialismo invita a los ciudadanos a participar en consultas para decidir sobre necesidades comunitarias, persiste el debate sobre el alcance real de esa participación cuando la ciudadanía todavía reclama la posibilidad de elegir mediante el voto a quien ejercerá la Presidencia de la República.
Obras para las comunidades, pero una deuda con la decisión nacional
En esta segunda consulta se han postulado 37.200 proyectos, distribuidos en 5.418 circuitos comunales de todo el territorio nacional. Entre las propuestas figuran la reparación de ascensores, cercos eléctricos, aceras y parques, además de iniciativas relacionadas con servicios básicos y emprendimientos locales.
En Petare, una de las zonas populares más extensas de Caracas, el ciudadano Argenis Velásquez explicó a la agencia EFE que entre las opciones de su comunidad se encuentran la adquisición de tanques de agua, el impulso de un emprendimiento con máquinas de coser y la poda de árboles.
Sin embargo, el contraste político resulta evidente, mientras los vecinos deben escoger cómo atender problemas básicos de sus comunidades, el país sigue debatiendo cuándo podrá celebrar elecciones presidenciales que permitan a los venezolanos decidir directamente sobre la conducción nacional.
El discurso de la soberanía y el reclamo de los venezolanos
Por su parte, Diosdado Cabello, ministro de Interior y figura central del chavismo, llamó a votar para demostrarle al mundo que el movimiento oficialista «sigue adelante con sus métodos, su propia política», según un audio difundido por el Partido Socialista Unido de Venezuela.
Pero la soberanía popular no se limita a escoger entre la reparación de una acera, la instalación de tanques de agua o la recuperación de un parque. También comprende la posibilidad de elegir a las máximas autoridades del Estado, exigir rendición de cuentas y participar en decisiones que afectan el rumbo de toda la nación.
Esta es precisamente la discusión que plantea la jornada, ¿puede hablarse de una participación popular plena si la consulta se concentra en proyectos locales, mientras la convocatoria presidencial continúa siendo una exigencia política sin respuesta?
La diferencia entre elegir una obra y elegir el futuro del país
Las consultas comunitarias pueden contribuir a resolver problemas reales y no deberían menospreciarse por su carácter local. Para una familia que pasa días sin agua o vive rodeada de espacios públicos deteriorados, la ejecución de una obra puede representar una mejora importante, pero a corto plazo, mientras que elegir a un nuevo presidente engloba mucho más que domar tanques de agua y podar árboles.
No obstante, una consulta sobre proyectos vecinales no sustituye una elección presidencial. Son procesos diferentes, con alcances, responsabilidades y consecuencias políticas distintas, es decir más de lo mismo.
La primera permite establecer prioridades de inversión dentro de una comunidad; la segunda determina quién recibe el mandato popular para ejercer la Presidencia de la República, de acuerdo con las reglas constitucionales y electorales correspondientes.
Por eso, el debate no consiste en cuestionar que los ciudadanos decidan sobre sus necesidades inmediatas, sino en preguntar por qué esa participación no viene acompañada de una respuesta clara sobre el calendario electoral nacional, la respuesta la sabemos los venezolanos, «el régimen solo gan tiempo para seguir en el poder saqueando los mil millonarios ingresos que están entrando al país».
Los venezolanos no solo reclaman agua, electricidad, calles en buen estado y servicios públicos eficientes. También reclaman poder decidir democráticamente quién gobierna el país.
Mientras el chavismo presenta esta jornada como una demostración de continuidad política y organización popular, la discusión sobre las elecciones presidenciales sigue ocupando un lugar central en el debate nacional.
Y esa es la diferencia que hoy marca el debate, elegir proyectos para las comunidades no responde, por sí solo, a la exigencia de los venezolanos de elegir a su presidente.
