El fundador de Tío Papelón pasó de comenzar de cero en Barcelona a construir una marca gastronómica que lleva la identidad venezolana a miles de personas en España.
Por bitacora58.com
La historia de Ángel Higuera, un emprendedor nacido en Maracay, Venezuela, demuestra que comenzar de cero lejos de casa no significa renunciar a los sueños. Con trabajo, perseverancia y una profunda conexión con sus raíces, logró transformar su experiencia migratoria en un proyecto empresarial que hoy lleva el sabor y la cultura venezolana por distintas ciudades de España.
Higuera, de 45 años, dejó Venezuela en 2015, cuando decidió abandonar el negocio de abasto y panadería que administraba en su ciudad natal para buscar nuevas oportunidades en Barcelona. Como muchos migrantes, llegó con ilusiones, incertidumbre y el desafío de comenzar nuevamente.
Su primer emprendimiento en España fue una tienda de accesorios para teléfonos móviles. Sin embargo, aquella experiencia sería apenas el punto de partida de un proyecto mucho más ambicioso.
En 2019 nació Tío Papelón, una propuesta gastronómica que buscaba mucho más que vender comida venezolana. La idea era crear un espacio capaz de transportar a los venezolanos a su tierra y, al mismo tiempo, permitir que españoles y turistas descubrieran los sabores, tradiciones y costumbres de Venezuela.

Uno de los grandes protagonistas de su propuesta fueron las conocidas “empanadas operadas”, una preparación tradicional de Maracay que Higuera llevó al mercado europeo y convirtió en uno de los productos distintivos de la marca. El éxito de la propuesta permitió posteriormente ampliar la presencia de Tío Papelón a Madrid, incluyendo una ubicación cercana a la Plaza Callao.
Pero el crecimiento de la empresa no se limitó a la comida. Tío Papelón apostó por construir una experiencia alrededor de Venezuela: desde la decoración y la identidad visual hasta la atención y la forma de presentar los platos.
La marca llegó a consolidarse con tres locales entre Barcelona y Madrid y más de 30 empleados, de acuerdo con un perfil publicado por La Vanguardia en abril de 2026. La publicación destacó además que el proyecto había alcanzado siete años de trayectoria y se había convertido en una de las marcas venezolanas más reconocidas dentro de su nicho gastronómico en España.
Mucho más que un negocio
Para Higuera, el éxito no parece medirse únicamente por el número de locales o las ventas. Una parte fundamental de su proyecto está relacionada con la posibilidad de ayudar a otros venezolanos que, como él, llegan a España en busca de una oportunidad.
El empresario ha utilizado su marca para apoyar a sectores vulnerables en Venezuela y, especialmente, para ofrecer oportunidades laborales a inmigrantes que buscan comenzar una nueva vida en España.
“Somos venezolanos, gente trabajadora, gente honesta y tenemos que seguir dando el ejemplo”, expresó Higuera, una frase que resume la filosofía con la que ha construido su proyecto.
Su trayectoria también ha recibido reconocimientos como el Mara de Oro y el Tacarigua de Oro, distinciones que se suman al posicionamiento alcanzado por Tío Papelón en España.

Venezuela también se lleva en el corazón
La historia de Ángel Higuera representa una cara distinta de la migración venezolana. Es la historia de quien salió de su país obligado a buscar nuevas oportunidades, pero decidió convertir la nostalgia por su tierra en una herramienta para construir futuro.
En cada arepa, empanada, cachapa o plato de pabellón, Tío Papelón intenta mantener viva una parte de Venezuela a miles de kilómetros de distancia.
Lo que comenzó con unas maletas y la decisión de empezar nuevamente terminó convirtiéndose en una empresa, una fuente de empleo y, para muchos venezolanos en España, en un pequeño pedazo de casa.
La historia de Higuera deja además un mensaje que trasciende la gastronomía: la identidad venezolana puede viajar, adaptarse y crecer sin perder sus raíces.
Desde Maracay hasta Barcelona y Madrid, el camino de Ángel Higuera demuestra que detrás de cada migrante hay una historia de esfuerzo, sacrificio y sueños que buscan una segunda oportunidad.
