En el estado Zulia se registraron al menos 118 casos de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes durante 2025, lo que equivale a un promedio de una víctima cada tres días, de acuerdo con un monitoreo de la organización Cecodap a partir de la corresponsalía en Zulia de la Agencia PANA.
Según el estudio, la mayoría de las víctimas fueron niñas y adolescentes, representando alrededor del 91% de los casos registrados. Asimismo, los datos señalan que los abusos ocurrieron en 15 de los 21 municipios del estado.
El análisis recopiló información de 104 publicaciones de cuerpos de seguridad regionales y municipales, donde se documentaron hechos vinculados a violencia sexual infantil en distintos municipios de la entidad, entre ellos Maracaibo, San Francisco, Cabimas, Mara y Machiques de Perijá.
El informe advierte que más de la mitad de los agresores pertenecían al entorno cercano de las víctimas, incluyendo familiares, vecinos o personas de confianza.
Expertos citados en el análisis señalan que el abuso sexual infantil constituye un problema de salud pública con múltiples factores asociados, entre ellos la «falta de educación preventiva, debilidades en los sistemas de protección y limitaciones en la atención integral a las víctimas».
La psicóloga social y comunitaria Mariangelica Morillo señaló que los abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes se presentan en todos los estratos socioeconómicos y constituyen una problemática silenciosa de la que «poco se habla».
La especialista explicó que abordar esta situación como una crisis de salud pública permite dimensionar su impacto no solo en las víctimas y sus entornos cercanos, sino también en el tejido social y en el sistema sanitario en general.
En el caso del Zulia, advirtió que su condición de estado fronterizo y la movilidad constante de personas pueden facilitar la huida de los agresores cuando los casos son denunciados, lo que a su juicio contribuye a escenarios de impunidad.
Morillo añadió que, más allá de la geografía, «se trata de un fenómeno complejo y multifactorial que también se observa en otros países de América Latina».
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