En Venezuela, ejercer el periodismo se ha convertido en una actividad de alto riesgo. Según el Índice Chapultepec de Libertad de Expresión y Prensa 2025, Venezuela ocupa el último lugar entre 23 naciones evaluadas. Esta crisis se manifiesta en un entorno de censura sistemática, cierres de medios y una persecución judicial que busca silenciar cualquier voz disidente.
La Libertad de Expresión: Un Derecho en Retroceso
Aunque la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece en su artículo 58 el derecho a una información «oportuna, veraz e imparcial, sin censura», la realidad dista mucho de la norma.
El Estado ha implementado mecanismos de control que van desde el bloqueo de más de 50 medios digitales hasta la imposición de medidas cautelares contra periodistas, prohibiéndoles salir del país o declarar a otros medios.
Cifras de Hostigamiento: Solo en 2025 se registraron más de 570 ataques a periodistas.
Impacto Social: La desaparición de medios independientes está creando «desiertos de información», donde comunidades enteras pierden el acceso a la verdad.
El Acoso Digital:
Las mujeres periodistas en Venezuela enfrentan una doble vulnerabilidad, por su labor profesional y por su género. En las redes sociales, simpatizantes del régimen suelen orquestar campañas de desprestigio y amenazas de muerte que buscan forzar la autocensura o el exilio.
Violencia con Perspectiva de Género: El hostigamiento digital incluye el uso de lenguaje abusivo, ataques a la reputación personal y comentarios sexistas.
Falta de Protección: periodistas en Venezuela han denunciado que no existen mecanismos institucionales efectivos para que las mujeres denuncien esta violencia en línea, más allá de canales estatales que a menudo son percibidos como parte del aparato represor.
Objetivo Político: Estas amenazas no son aleatorias; se dirigen específicamente a quienes exponen irregularidades o critican la gestión gubernamental, calificándo a estas periodistas de «enemigas de la patria» para justificar el asedio.
Un Futuro de Incertidumbre
A pesar de los anuncios oficiales sobre la creación de «mesas de trabajo» para evaluar la situación de la prensa, gremios como el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) mantienen la alerta. La persistencia de detenciones arbitrarias y la negación de amnistías a comunicadores sociales reflejan que el camino hacia un periodismo libre en Venezuela sigue plagado de obstáculos y peligros mortales.

