«Critique mucho, siempre. No se calle, porque en Venezuela ya nos han querido callar durante mucho tiempo, y, a muchos, lamentablemente, los callaron quitándoles la vida, porque eso hacen las tiranías. Interpele a las autoridades, a todas. E incluso a los dirigentes que usted apoya o a quienes tiene en buena valoración, examínelos y digan lo que les parece que está mal, porque ningún político es perfecto; se equivocan. Los buenos asumen las críticas y mejoran. Los estadistas valoran esas críticas y las piden.
Dicho lo anterior, tres cosas básicas en la Venezuela actual:
- La libertad del país es más importante que cualquier persona, grupo o gremio. Hay que ser ciudadano antes que cualquier otra cosa. Y, quienes tienen una voz amplificada o reconocida, deberían responsablemente ayudar a que ello –la libertad y la democracia– se logre, no a ser un problema en este camino complejo para ello por egos o rencillas personales.
- El chavismo tomó el poder a las puertas del siglo 21 pero llevó a Venezuela al siglo 19. La democracia naciente deberá introducirnos a este siglo casi 30 años tarde. Ello implica un reto, incluso, para quienes ejercen el periodismo, muchos de los cuales siguen anclados al pasado. Las formas, las herramientas, la audiencias y un largo etcétera ya no son iguales. Las entrevistas más importantes de las elecciones en España las hará un youtuber. El presidente de Argentina nació como fenómeno en las redes. Los dirigentes políticos no ganan elecciones siendo acartonados y los mejores comunicadores ya no son tal por usar corbata.
- Lo más importante: no banalice lo que hemos padecido durante 27 años. Eso es miserable, es bajo y es de idiotas.
Lo que a usted le parece que está mal en X o Y circunstancia, no es “ser como el chavismo”. Está tiranía nos condenó al hambre, a la diáspora, a la miseria. Nos robó. Reprimió, persiguió, secuestró, desapareció, torturó y asesinó. Acabo con la prensa libre. Cerró cientos de medios de comunicación. Cometió y sigue cometiendo crímenes de lesa humanidad. Cuando usted compara toda esa barbarie con “no me dejaron entrar”, “no me responden los mensajes” o “me miró feo”, usted se está burlando de las víctimas. Y eso es despreciable.
Con este espíritu reflexivo les deseo un feliz fin de semana».
