En el nombre de Dios Todopoderoso, nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, que forman la Confederación Americana de Venezuela, con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son y deben ser, desde hoy, de hecho y de derecho, estados libres, soberanos e independientes».
Así cita el acta que le dio vida a este hermoso sueño llamado Venezuela. Palabras que, después de más de dos siglos, aún retumban en nuestra memoria.
Un sueño que ha albergado millones de vidas. Desde aquel momento, millones de personas han transitado por esta tierra: millones de risas y lágrimas, sueños y caídas, alegrías y tristezas. Y aquí seguimos, dando cada día lo mejor de nosotros, tanto quienes permanecen dentro del país como quienes se encuentran fuera de él.
Aunque las dificultades nos han puesto a prueba, hemos demostrado nuestro temple, nuestra valentía y nuestro coraje en cada uno de los espacios donde nos ha tocado luchar. Han pasado más de dos siglos y todavía continuamos en pie.
Ni la guerra, ni las enfermedades, ni el hambre, ni la muerte han podido acabar con la venezolanidad. Si bien es cierto que nuestra generación atraviesa una grave crisis moral y ética, también es cierto que aún existe gente buena. Somos muchos los que seguimos creyendo profundamente en nuestra gran nación.
No se puede odiar a Venezuela, porque Venezuela no son sus gobernantes ni sus malos dirigentes. Venezuela es el trabajador, el estudiante, el ama de casa, la madre que cuida a sus hijos, quienes combaten honestamente contra el crimen, el maestro que se esfuerza por enseñar y el emprendedor que se niega a claudicar.
Venezuela no es solamente la belleza de sus paisajes ni sus inmensas riquezas naturales y minerales. Venezuela también es vida, trabajo, dedicación y el amor de un padre y una madre. Venezuela es una esencia indescriptible que ningún académico, por más preparado que sea, podría explicar completamente. Venezuela todavía existe, estimados seguidores, y cada uno de nosotros tiene el deber y el compromiso de llevarla al lugar de honor que se merece.
No esperemos que lo haga ningún político. Esa responsabilidad nos corresponde a todos. Debemos comenzar por la educación, por recuperar nuestros valores y por construir el país que deseamos. La palabra “rendirse” no es una opción. Más temprano que tarde, nuestra amada nación resurgirá brillante, libre y gloriosa. Ya nos levantamos en el pasado y volveremos a levantarnos.
¡Venezuela nació para ser libre!
POR @cheo070777

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