En medio del actual proceso político que atraviesa Venezuela, ciudadanos han comenzado a alzar su voz para exigir una ruta electoral clara, transparente y con garantías democráticas, incluyendo la participación de millones de venezolanos en el exterior.
A través de mensajes difundidos en redes sociales y dirigidos a la Embajada de Estados Unidos en Venezuela, distintos sectores de la sociedad han solicitado el acompañamiento de la comunidad internacional para impulsar condiciones que permitan elecciones “reales”.
Entre las principales demandas destacan la designación de un nuevo árbitro electoral independiente, en referencia al Consejo Nacional Electoral (CNE), siendo este el principal clamor, la depuración de las instituciones públicas y la reapertura de consulados venezolanos en el extranjero.
Los ciudadanos subrayan que la actual situación limita la participación política de la diáspora, que suma millones de venezolanos fuera del país y que, en muchos casos, no cuenta con mecanismos efectivos para ejercer su derecho al voto.
“Queremos elecciones reales, un nuevo CNE, instituciones depuradas y consulados abiertos para que la diáspora pueda votar”, expresa uno de los mensajes que ha circulado ampliamente en plataformas digitales.
Analistas coinciden en que la inclusión de la diáspora es uno de los principales retos del sistema electoral venezolano, junto con la necesidad de garantizar transparencia, observación internacional y condiciones equitativas para todos los actores políticos.
En este contexto, la comunidad internacional continúa siendo señalada como un actor clave para acompañar posibles procesos de negociación y transición, aunque diversos sectores insisten en que la solución debe responder, principalmente, a la voluntad de los propios venezolanos.
Los Venezolanos han esperado casi tres décadas, para celebrar las tan anheladas «elecciones libres del yugo chavo-madurista», por lo tanto exigen que una verdadera reconstrucción del país, empieza por la ruta que lleve a elecciones a corto plazo. Y es que después de una larga espera cargada de frustraciones, promesas incumplidas y procesos electorales que, lejos de generar confianza, han sembrado dudas, desencanto y desconfianza. No ha sido solo el paso del tiempo lo que pesa, sino la sensación constante de que el derecho a elegir, ese pilar fundamental de cualquier democracia, nos ha sido arrebatado y ya no están dispuestos a seguir en la espera.
REDACCIÓN: BITACORA58.COM
