La nueva etapa de cooperación energética entre Venezuela y Estados Unidos no implicará, al menos por ahora, la salida de China y Rusia del estratégico sector petrolero venezolano. Así lo aseguró la ministra de Hidrocarburos, chavista, Paula Henao, quien afirmó que las empresas de ambos países continuarán operando en el país bajo los acuerdos vigentes.
Por: bitacora58.com
Durante una entrevista en el programa Abriendo Puertas, transmitido por Venevisión, Henao sostuvo que Caracas respetará los convenios suscritos con compañías chinas y rusas y que aquellas empresas mixtas que cuentan con autorización para desarrollar actividades primarias mantendrán sus operaciones.
“Se quedan. Nosotros tenemos acuerdos con China y Rusia y son empresas mixtas con autorización de ejercicio de actividades primarias vigentes. Nosotros somos muy respetuosos de esos acuerdos”, afirmó la funcionaria chavista.
Henao explicó que el nuevo esquema de cooperación alcanzado con Washington tampoco representa, según el Gobierno venezolano, una transferencia de la propiedad de los recursos petroleros. El crudo que permanece en el subsuelo, insistió, continúa siendo propiedad de Venezuela, mientras que los nuevos acuerdos buscan establecer mecanismos comerciales destinados a atraer capital, tecnología y capacidad operativa.
17 campos petroleros bajo el nuevo esquema
La ministra detalló que el acuerdo contempla inicialmente 17 campos petroleros, ubicados principalmente en la Faja Petrolífera del Orinoco y en el estado Zulia.
Estos proyectos serán desarrollados mediante los denominados Contratos de Participación Productiva de Hidrocarburos (CPPH), un mecanismo mediante el cual Petróleos de Venezuela (Pdvsa) establece alianzas con compañías privadas para impulsar la producción.
De acuerdo con Henao, el modelo contempla una participación tanto del inversionista privado como de la estatal petrolera, conforme a las condiciones establecidas en cada contrato.
Entre las empresas mencionadas dentro del nuevo proceso de apertura figuran Nabep, Shell, BP, Chevron y General Electric, compañías que participarían en distintas áreas relacionadas con la recuperación y expansión de la industria energética venezolana.
Caracas promete elevar la producción petrolera
Henao aseguró que la producción de crudo de Venezuela se encuentra actualmente alrededor de 1,236 millones de barriles diarios y proyectó que el país podría superar los 1,4 millones de barriles diarios al cierre de 2026.
La funcionaria sostuvo además que los 17 campos incluidos en el nuevo esquema podrían aportar más de 1,5 millones de barriles diarios adicionales una vez que alcancen la capacidad de producción prevista.
De concretarse esas metas, Venezuela experimentaría un incremento sustancial de su producción, aunque el cumplimiento de esas proyecciones dependerá de la magnitud y velocidad de las inversiones, la recuperación de la infraestructura petrolera y la capacidad operativa de los proyectos.
La ministra destacó que el impacto de las nuevas inversiones no se limitaría al petróleo. Según explicó, la actividad generaría demanda en áreas como perforación, rehabilitación de pozos, transporte, infraestructura, tecnología y contratación de personal especializado.
Más inversión y presión sobre el sistema eléctrico
Otro de los puntos planteados por Henao está relacionado con el suministro energético requerido para incrementar la producción.
La funcionaria señaló que las compañías deberán desarrollar mecanismos de autogeneración eléctrica y aprovechar parte del gas asociado a la producción petrolera, una medida que, según sostuvo, permitiría reducir la presión sobre el sistema eléctrico nacional.
El planteamiento adquiere especial importancia debido a las dificultades que históricamente ha enfrentado Venezuela para garantizar un suministro eléctrico estable, incluso en regiones donde se concentra buena parte de la actividad petrolera.
Los contratos deberán pasar por la Asamblea Nacional
Henao también fue consultada sobre los mecanismos de supervisión de los acuerdos. En respuesta, indicó que los convenios serán presentados ante la Asamblea Nacional para su control una vez que se hayan formalizado los resultados correspondientes.
Asimismo, afirmó que los ingresos generados por la actividad petrolera estarán sujetos a mecanismos relacionados con el pago de impuestos, regalías y auditorías.
La declaración deja sobre la mesa un nuevo escenario para la industria petrolera venezolana: mientras Caracas busca atraer capital y tecnología estadounidense y occidental para elevar la producción, el Gobierno sostiene que mantendrá simultáneamente sus alianzas energéticas con China y Rusia.
El desafío ahora será convertir los acuerdos anunciados en producción efectiva, recuperar la deteriorada infraestructura petrolera y demostrar que los nuevos contratos pueden traducirse en mayores ingresos para el Estado venezolano y en una recuperación sostenible de una industria que durante años ha sido uno de los principales pilares económicos del país.
