El asesinato del teniente venezolano Ronald Ojeda en Chile vuelve a quedar bajo los reflectores con una denuncia que apunta directamente a las estructuras del poder venezolano y que, de confirmarse, revelaría el nivel de crueldad con el que habría operado el régimen de Nicolás Maduro fuera de sus fronteras.
Por bitacora58.com
El activista en redes sociales @anonymous_hat2 publicó un contundente mensaje bajo la frase PROHIBIDO OLVIDAR, en el que aseguró que presuntamente se habrían pagado 500.000 dólares al Tren de Aragua para ejecutar el asesinato de Ojeda en febrero de 2024.
El activista recuerda como el dirigente chavista Diosdado Cabello habría sido señalado como supuesto autor intelectual y encargado de pagar el contrato a Héctor Guerrero Flores, conocido como Niño Guerrero, señalado como líder del Tren de Aragua y quien para ese momento se encontraba oculto en territorio venezolano.
La denuncia también menciona a Alexander Gramcko, identificado como integrante de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, quien presuntamente habría viajado a Chile para supervisar personalmente la operación.
El caso de Ronald Ojeda se convirtió desde el primer momento en uno de los episodios más estremecedores relacionados con la persecución de venezolanos en el exterior. El exmilitar fue secuestrado en Santiago y posteriormente encontrado muerto, un crimen que provocó conmoción en Chile y abrió una investigación de enorme repercusión internacional.
El nombre de Diosdado Cabello ha aparecido en las investigaciones y señalamientos relacionados con el caso, mientras las autoridades chilenas han avanzado en la búsqueda de responsables y en la reconstrucción de una operación que, según las acusaciones difundidas, habría tenido conexiones con estructuras criminales venezolanas.
De acuerdo con el mensaje publicado por @anonymous_hat2, Chile solicitaría la extradición de Cabello y Gramcko para interrogarlos en relación con el asesinato. Estas afirmaciones deben distinguirse de una condena judicial y ser contrastadas con las actuaciones oficiales de las autoridades competentes.
Ronald Ojeda no puede convertirse en una cifra olvidada ni en otro nombre perdido entre expedientes. Su asesinato continúa siendo una herida abierta para su familia y para una comunidad venezolana que observa con indignación cómo las acusaciones sobre operaciones clandestinas trascienden las fronteras del país.
Mientras las investigaciones continúan, el caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta de fondo sobre el alcance internacional que pudieron tener las estructuras vinculadas al poder venezolano y sobre quiénes dieron las órdenes que terminaron con la vida de un venezolano en territorio chileno.
Para sus familiares y para quienes exigen justicia, olvidar no es una opción. Ronald Ojeda sigue esperando respuestas.
