La política venezolana vuelve a entrar en una nueva fase de tensión. Después de varios días de discreción, María Corina Machado decidió romper el silencio y fijar posición sobre el polémico acuerdo petrolero entre Estados Unidos y el gobierno interino de Delcy Rodríguez, en un movimiento que puede tener importantes consecuencias políticas.
Por bitacora58.com
Pero esta vez hay un elemento adicional, Washington también necesita a María Corina Machado.
La Casa Blanca puede haber encontrado en el acuerdo petrolero una vía para recuperar parte del potencial energético venezolano, pero necesita al mismo tiempo una figura política con legitimidad entre buena parte de la oposición venezolana y capacidad para movilizar a quienes durante años han exigido una transición democrática.
Y allí vuelve a aparecer Machado.
Washington necesita una aliada política
El pacto petrolero puede generar beneficios económicos y estratégicos para Estados Unidos, pero también abrió una incómoda discusión política, ¿puede Washington avanzar en acuerdos económicos con el chavismo sin terminar fortaleciendo políticamente a quienes han gobernado Venezuela durante décadas?
La respuesta de Machado ha sido contundente. La dirigente opositora sostiene que los recursos venezolanos pertenecen a los venezolanos y que cualquier recuperación sostenible de la industria petrolera debe estar acompañada de una verdadera transición democrática.
Por eso, su presencia vuelve a ser relevante en Washington.
La Casa Blanca necesita que el petróleo venezolano vuelva al mercado, pero también necesita una interlocutora capaz de conectar ese objetivo económico con la aspiración de millones de venezolanos de recuperar la democracia.
Una jugada calculada
El regreso de Machado al centro de la escena política estadounidense tampoco parece casual.
Durante semanas mantuvo un perfil más discreto mientras Washington avanzaba en sus conversaciones con las autoridades venezolanas. Ahora, cuando el acuerdo petrolero comienza a generar cuestionamientos y preocupación entre sectores de la comunidad venezolana en Estados Unidos, Machado vuelve a Washington para recordar que el problema venezolano no se reduce al petróleo.
Hay una transición política pendiente.
El mensaje parece dirigido tanto al chavismo como a la Casa Blanca, Estados Unidos puede negociar petróleo, pero la democracia venezolana no puede quedar fuera de la ecuación.
De peón a reina
La metáfora del ajedrez cobra fuerza. Lo que parecía una pieza apartada del tablero vuelve a ocupar una posición central.
Machado necesita a Washington para impulsar una transición democrática, pero Washington también necesita a Machado para mantener un puente con la oposición venezolana y con un sector decisivo del electorado venezolano-estadounidense.
En Florida, donde la política venezolana tiene un peso electoral considerable, cualquier acercamiento de la administración Trump con el chavismo puede convertirse en un asunto políticamente costoso si es percibido como una concesión al régimen.
Por eso, la presencia de Machado adquiere nuevamente valor estratégico.
No se trata simplemente de apoyar o rechazar un acuerdo petrolero. Se trata de quién tendrá la capacidad de definir el futuro político de Venezuela cuando el petróleo vuelva a fluir.
Y en esa partida, María Corina Machado parece haber decidido volver a mover sus piezas.
Del peón a la REINA. Solo hay que llegar #HastaElFinal.
