El drama de Daniela Araña estremece a Venezuela. La mujer fue secuestrada el 24 de enero de 2025 por organismos de la llamada narcotiranía chavista, presuntamente por ser prima de un militar venezolano que hoy vive en el exilio.
Desde entonces, su paradero es incierto y el silencio oficial se vuelve cada día más cruel.
Pero quienes pagan el precio más alto de esta persecución política son sus tres pequeños hijos, de 11, 10 y 7 años, quienes no dejan de preguntar por su madre. Entre lágrimas y con la inocencia que solo tienen los niños, suplican que se la devuelvan. Su clamor rompe el corazón de quienes conocen la historia: solo quieren volver a abrazar a su mamá.
La defensora de derechos humanos Tamara Sujú denuncio este terrible caso en redes sociales:
Familiares denuncian que Daniela fue arrancada de su hogar sin contemplaciones, convirtiéndose en otra víctima de la persecución que el régimen de Nicolás Maduro mantiene contra familiares de militares y opositores. En Venezuela, aseguran defensores de derechos humanos, la culpa parece heredarse por la sangre.
Mientras el país atraviesa una de sus horas más oscuras, la imagen de tres niños esperando en casa se vuelve un símbolo desgarrador de la injusticia. Sus voces, pequeñas pero firmes, repiten la misma súplica que hoy recorre las redes sociales y la conciencia de muchos venezolanos:
“Devuélvannos a nuestra mamá.”
Porque detrás de cada persecución política hay familias rotas, y en este caso, tres niños que cada noche se duermen esperando que su madre vuelva a casa.
