Una motorizada resultó herida la tarde de este miércoles luego de ser arrollada por el conductor de una unidad de transporte público en la avenida Sucre, frente a la bomba de Agua Salud en Catia, una escena que volvió a retratar la tragedia cotidiana en la que se ha convertido sobrevivir en Venezuela.
Según testigos del hecho, la mujer se desplazaba en su motocicleta paralelo a la unidad de transporte cuando ocurrió el impacto que la dejó tendida sobre el pavimento ante la mirada angustiada de transeúntes y comerciantes de la zona. El caos vehicular paralizó por varios minutos el tránsito en una de las arterias más congestionadas del oeste caraqueño.
Vecinos denunciaron que la imprudencia, la anarquía vial y la falta total de control por parte de las autoridades se han convertido en parte del paisaje diario en Caracas, donde conductores hacen maniobras temerarias en medio de calles deterioradas, semáforos dañados y ausencia absoluta de fiscalización.
La capital venezolana parece avanzar entre ruinas mientras el chavismo continúa destruyendo cada espacio de orden y seguridad ciudadana. Bajo el interinato de Delcy Rodríguez, la crisis no solo golpea el bolsillo del venezolano, también se refleja en el abandono del transporte público, en la falta de educación vial y en el colapso de servicios esenciales que terminan cobrando víctimas en las calles.
Habitantes de Catia aseguraron que los accidentes en la avenida Sucre son cada vez más frecuentes y temen que la situación siga empeorando ante la indiferencia oficial. “Aquí nadie controla nada, cada quien maneja como puede y el que sale a trabajar no sabe si regresará vivo a su casa”, expresó un comerciante de la zona.
Mientras la propaganda oficial intenta vender una falsa normalidad, la realidad vuelve a golpear con fuerza en las calles de Caracas, donde movilizarse se ha convertido en una ruleta de peligro constante para un pueblo cansado de abandono, caos y promesas vacías.
