La reciente designación de Larry Devoe como fiscal general encargado de Venezuela ha generado fuertes críticas en sectores de la opinión pública, que consideran el nombramiento como una continuidad del mismo esquema de poder dentro del Ministerio Público.
Devoe fue designado por la Asamblea Nacional tras la renuncia de Tarek William Saab, en medio de un proceso de reestructuración institucional. Sin embargo, su trayectoria dentro del aparato estatal y su cercanía con el oficialismo han sido señaladas como elementos que ponen en duda su independencia.
El ahora fiscal encargado se desempeñaba previamente como secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos y ha ocupado diversos cargos dentro del gobierno venezolano. Además, en 2019 fue incluido en una lista de sanciones internacionales por presuntas violaciones a los derechos humanos.
En redes sociales y espacios de opinión, usuarios han rescatado declaraciones pasadas de Devoe, incluyendo un video que circula nuevamente, para cuestionar su postura frente a la institucionalidad y los derechos ciudadanos.
Bajo la consigna “mismo musiú con diferente cachimbo”, críticos aseguran que el cambio en la Fiscalía no representa una transformación real, sino una sustitución de figuras dentro de una misma estructura de poder.
“Mismo musiú con diferente cachimbo”, así lo definió Juan Pablo Guanipa, y con toda la razón.
Diversas voces coinciden en que Venezuela requiere un Ministerio Público encabezado por un profesional independiente, comprometido con la justicia y del lado de los ciudadanos, y no por funcionarios señalados de responder a intereses políticos.
El debate sobre la legitimidad y autonomía del sistema judicial vuelve así al centro de la discusión nacional, en un contexto donde la confianza en las instituciones sigue siendo uno de los principales desafíos del país.
