Los allegados del teniente coronel Juan Antonio Hurtado Campos esperan respuestas después de que su nombre fue incluido en una lista de militares degradados, sin que hasta la fecha existan pruebas sobre su ubicación o condición de vida.
El caso del teniente coronel (Ej) Juan Antonio Hurtado Campos, revela que la desaparición forzada de militares en Venezuela sigue dejando profundas heridas y perturbadoras evidencias de crímenes de lesa humanidad. Su familia lleva ocho años de búsqueda y silencio institucional, y aunque su nombre apareció en una lista, publicada por el ministro de la Defensa, de 33 expulsados y degradados de la FANB en 2024, su familia sigue sin saber dónde está.
Juan Antonio Hurtado se encontraba de vacaciones durante el intento de magnicidio contra Nicolás Maduro durante la celebración del Día de la Guardia Nacional, conocido como el Caso Drones del 4 de agosto 2018, según relató su hermana.
La señora Juana Campos es otra madre venezolana que, desde hace ocho años, recorre las cárceles del país en busca de su hijo, Juan Hurtado. Cada visita a los centros de detención se encuentra con la misma respuesta, “No sabemos de él”. La incertidumbre y la angustia son su compañía diaria, mientras la esperanza de volver a ver a su hijo con vida se mantiene viva a pesar del tiempo.
Juan Hurtado no es un caso aislado. En Venezuela, existen numerosos presos políticos cuyos familiares enfrentan la misma angustiosa búsqueda. Como la señora Juana, muchas madres recorren hospitales, tribunales y cárceles, denunciando la desaparición forzada de sus hijos y exigiendo información sobre su paradero.
Estas historias ponen de relieve la dimensión humana de la crisis política y judicial del país. Detrás de cada número de preso político hay familias desgarradas, madres que claman justicia y ciudadanos que esperan que la verdad salga a la luz. La búsqueda de Juan Hurtado y de tantos otros refleja un llamado urgente a la conciencia nacional e internacional sobre los derechos humanos en Venezuela.
