Imputado por intento de asesinato de Trump tras tiroteo en cena de corresponsales.
El sospechoso de intentar asesinar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca compareció este lunes por primera vez ante un tribunal federal, donde se leyeron formalmente los cargos en su contra.
El acusado fue identificado como Cole Tomas Allen, un profesor de 31 años residente en California, quien enfrenta tres delitos federales, entre ellos intento de magnicidio, además de cargos relacionados con el uso y transporte ilegal de armas de fuego. De ser hallado culpable, podría enfrentar una condena de cadena perpetua.
La audiencia, que duró menos de media hora, estuvo presidida por el juez Matthew J. Sharbaugh, quien ordenó que el acusado vuelva a comparecer el próximo 30 de abril para determinar si seguirá detenido o podrá optar a libertad bajo fianza.
Allen se presentó ante la corte vestido con uniforme carcelario azul, acompañado por su equipo de defensa, que destacó que no posee antecedentes penales. Durante la breve comparecencia, mantuvo una actitud calmada y respondió de forma breve a las preguntas del tribunal.
Según las investigaciones, el sospechoso viajó desde California hasta Washington y se alojó en el hotel donde se celebraba el evento. Allí intentó irrumpir armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, lo que provocó momentos de pánico y obligó a evacuar de inmediato al presidente, a la primera dama y a los asistentes.
Durante el incidente se registraron disparos en las inmediaciones del salón principal. Un agente del Servicio Secreto resultó alcanzado por una bala, aunque su chaleco antibalas evitó consecuencias fatales.
Las autoridades confirmaron que Allen fue detenido en el lugar antes de lograr acceder al área principal del evento. Además, investigan un manifiesto enviado por el sospechoso a sus familiares, en el que expresaba fuertes acusaciones contra el mandatario y su administración.
El caso continúa bajo investigación mientras el FBI y otras agencias federales intentan esclarecer los motivos detrás del ataque, en un contexto de creciente preocupación por la violencia política en Estados Unidos.
