El reconocimiento de Carlos Mousadi, presidente de GE Vernova Venezuela, confirma la precariedad de una infraestructura que enfrenta fallas de mantenimiento, mientras los apagones golpean a los ciudadanos y la recuperación exige inversiones millonarias.
Redacción Bitácora58.com
La crisis eléctrica venezolana vuelve a quedar en evidencia, esta vez por el reconocimiento de una empresa internacional vinculada al sector energético. Carlos Mousadi, presidente de GE Vernova Venezuela, advirtió este jueves 22 de octubre que las turbinas y subestaciones inspeccionadas en el país presentan condiciones precarias debido a la falta de mantenimiento requerido por los fabricantes.
Sus declaraciones, ofrecidas durante el Startup Venezuela Summit 2026, ponen sobre la mesa una realidad que millones de venezolanos padecen a diario: un sistema eléctrico que acumula años de deterioro y cuya recuperación no puede resolverse con anuncios aislados ni medidas temporales.
Mousadi destacó la capacidad de los técnicos venezolanos para mantener operativos los equipos pese a la falta de repuestos y herramientas especializadas. Sin embargo, el esfuerzo del personal no sustituye las inversiones, el mantenimiento preventivo ni la renovación tecnológica que requiere una infraestructura estratégica para el país.
Una crisis que trasciende los apagones
La precariedad del sistema no se mide únicamente por las horas sin electricidad. Los cortes afectan el funcionamiento de hospitales, comercios, industrias, centros educativos y hogares, además de incrementar las pérdidas económicas y profundizar el malestar social.
En estados como Carabobo y Zulia, las protestas por interrupciones eléctricas prolongadas reflejan el cansancio de comunidades que deben reorganizar su vida cotidiana en función de un servicio cada vez más inestable.
Mientras la ciudadanía denuncia las fallas, el Gobierno atribuye parte del problema a factores climáticos, como el fenómeno de El Niño, y a supuestos sabotajes. Por su parte, sectores de la oposición y especialistas señalan la desinversión, la corrupción y la falta de mantenimiento como factores determinantes de la crisis.
El reconocimiento de Mousadi aporta un elemento técnico relevante a esta discusión: los equipos necesitan intervenciones que no se han realizado conforme a los requerimientos de sus fabricantes.
Acuerdos y planes frente a una reconstrucción millonaria
GE Vernova anunció que desarrollará un programa de entrenamiento, certificación y seguimiento técnico a solicitud del ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá. La iniciativa busca actualizar los conocimientos del personal venezolano sobre los procedimientos y las nuevas formas de operación de las turbinas.
El anuncio se produce después de que Petróleos de Venezuela (PDVSA) firmara el pasado 2 de septiembre una alianza estratégica con la compañía para recuperar infraestructura eléctrica de la industria petrolera. Asimismo, GE Vernova suscribió un acuerdo con la Corporación Eléctrica Nacional para impulsar proyectos destinados al fortalecimiento del sistema eléctrico.
No obstante, la capacitación de los trabajadores, aunque necesaria, representa solo una parte de la solución. La recuperación requiere repuestos, mantenimiento sostenido, modernización de instalaciones, financiamiento y mecanismos de supervisión que permitan verificar el destino y la ejecución de los recursos.
La Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica, Mecánica y Profesiones Afines estimó que reconstruir el sistema podría requerir hasta 40.000 millones de dólares y un plan maestro con una duración de aproximadamente diez años, después de más de una década de desinversión.
La pregunta que se hacen todos los venezolanos, ¿quién responde por el deterioro?
Las declaraciones de GE Vernova reabren una interrogante fundamental sobre la gestión de los servicios públicos en Venezuela, ¿cómo llegó una infraestructura esencial a depender de esfuerzos extraordinarios de sus trabajadores para mantenerse operativa?
La respuesta exige transparencia sobre las inversiones realizadas, los recursos disponibles, los contratos suscritos y los resultados de los planes de recuperación. También requiere establecer responsabilidades y garantizar que los acuerdos anunciados se traduzcan en mejoras verificables para la población.
El país no necesita únicamente promesas de rehabilitación ni convenios que queden plasmados en documentos. Necesita electricidad estable, mantenimiento permanente y una estrategia técnica y financiera capaz de recuperar la capacidad de generación y distribución.
El diagnóstico de GE Vernova deja claro que el problema va más allá de una avería puntual. Venezuela enfrenta el desafío de reconstruir una infraestructura deteriorada durante años, mientras los ciudadanos continúan pagando las consecuencias de una crisis que se mide en apagones, pérdidas económicas y protestas. La recuperación será un proceso largo y costoso, pero su éxito deberá evaluarse por los resultados en los hogares y las empresas, no por la cantidad de anuncios oficiales.
