El ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello, volvió a hablar de un “aumento de sueldo responsable”, mientras millones de venezolanos apenas sobreviven con ingresos que no alcanzan ni para lo básico.
Según explicó, el Gobierno anunciará el ajuste el próximo viernes a través de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, asegurando que no se trata de cifras al azar, sino de montos que no impliquen imprimir dinero inorgánico y que estén respaldados por “recursos reales”.
Sin embargo, el discurso choca con la realidad de un país donde el salario sigue pulverizado, mientras figuras del poder como Cabello han sido señaladas durante años de manejar fortunas en divisas. Resulta contradictorio hablar de “responsabilidad” cuando la población lleva años viendo cómo su ingreso se convierte en “sal y agua”, mientras la cúpula política vive muy lejos de esa precariedad.
Cabello cuestionó a quienes piden sueldos de mil dólares, calificándolo como un planteamiento “fácil” sin sustento. Pero para muchos venezolanos, lo realmente difícil es entender cómo, en un país con recursos petroleros, el ciudadano común termina mendigando unos pocos dólares para comer, mientras el poder insiste en justificar lo insuficiente.
El ministro también alegó que las sanciones redujeron drásticamente los ingresos nacionales, limitando la capacidad del Estado para sostener mejores salarios. Aun así, evitó referirse a años de mala gestión, corrupción y políticas económicas fallidas que también han contribuido al colapso del poder adquisitivo.
Como salida, mencionó nuevamente la industria petrolera y la inversión extranjera. Pero mientras esas promesas se repiten, la realidad sigue siendo la misma para la mayoría: sueldos de miseria frente a una élite que no parece conocer lo que significa vivir con ellos.
