PDVSA Cripto explota por dentro
Lo que salió hoy de los tribunales venezolanos no parece una audiencia judicial sino el retrato más crudo de cómo el chavismo convirtió a Venezuela en un territorio devorado por la corrupción, las mafias internas y la podredumbre institucional. Mientras el país se hunde en miseria, apagones, hospitales destruidos y millones de venezolanos obligados a huir, las élites del poder siguen destapándose entre ellas en una guerra donde todos parecen saber demasiado.
En el caso PDVSA Cripto, el Ministerio Público fue representado por la fiscal Airam Molina de la Fiscalía 84 Nacional, dejando momentáneamente apartado al cuestionado fiscal Eddy Rodríguez tras la recusación presentada en medio del proceso.
Pero lo verdaderamente explosivo vino después, Tareck El Aissami continuó declarando y lanzó acusaciones que estremecen aún más a un régimen ya corroído por décadas de saqueo chavista. Según lo expuesto en la audiencia, habló de una gigantesca trama de corrupción que involucraría a Carlos Erik Malpica Flores, al fiscal Tarek William Saab y familiares ligados a negocios en Anzoátegui, además de los fiscales Farik Mora y Eddy Rodríguez. El esquema señalado habría operado mediante préstamos a PDVSA en bolívares que luego eran cobrados en dólares, en los expedientes conocidos como Atlantic I y Atlantic 2, un mecanismo descrito dentro del tribunal como un auténtico desfalco multimillonario.
Y cuando parecía imposible que el escándalo fuera peor, surgió otro detalle nauseabundo.
Las partes detectaron que desde la audiencia preliminar no existen firmas en actas ni decisiones judiciales. No aparecen rúbricas del juez de control, ni de defensores públicos, ni siquiera de imputados. Una irregularidad tan grave que provocó la solicitud unánime de nulidad absoluta de todo lo actuado.
La pregunta ahora retumba en Caracas como una bomba política
El juez Carlos Liendo sembró deliberadamente la nulidad para dinamitar el caso desde adentro
En cualquier país serio esto habría provocado renuncias inmediatas, investigaciones internacionales y una tormenta institucional. Pero Venezuela lleva años atrapada en un sistema donde el chavismo destruyó la justicia hasta convertirla en una herramienta de poder, persecución y negocios oscuros. Hoy, bajo el interinato de Delcy Rodríguez en el manejo real del país mientras Maduro se sostiene entre pactos y miedo, las fracturas internas empiezan a mostrar un nivel de putrefacción que ya ni ellos mismos pueden ocultar.
Las partes incluso pidieron la presencia de prensa internacional para seguir destapando lo que ocurre dentro del proceso. Señal inequívoca de que lo que viene podría comprometer todavía a más figuras del poder.
El régimen luce nervioso. Y no es para menos.
Porque cuando las ollas comienzan a destaparse entre quienes durante años compartieron negocios, silencios y privilegios, el mayor temor no es la justicia. El mayor temor es que los venezolanos terminen descubriendo que mientras el pueblo sobrevivía entre hambre y ruina, una cúpula completa convirtió a PDVSA en la caja chica de una élite que terminó destruyendo el país más rico de América Latina.
