Un caso de desaparición se sucitó en la comunidad de San Mateo, en el estado Aragua, derivó en un desenlace atroz que ha dejado consternados a los habitantes del municipio Bolívar. Todo comenzó el pasado viernes 24 de abril, cuando Carlos Javier Sarmiento Berrio salió de su trabajo en la azucarera El Palmar. Lo que parecía un retorno rutinario a su hogar se vio interrumpido por la invitación de su compadre, quien lo citó en su casa de la calle Cedeño con la excusa de que lo ayudara a revisar un vehículo.
Sin embargo, el encuentro resultó ser una emboscada planificada. Movido por la sospecha de que existía una relación sentimental entre su esposa y su «compadre», el anfitrión lo asesinó apenas llegó a la vivienda. Para ocultar el crimen, el agresor cavó una fosa en el patio de su propia residencia y enterró el cadáver, un detalle escalofriante que fue reportado por el medio @envivonoticiasvc.
El plan parecía perfecto hasta que la ambición del victimario lo dejó al descubierto. Mientras los allegados de Carlos Javier lo buscaban desesperadamente en centros de salud y sedes policiales, el asesino empezó a usar la tarjeta de débito del fallecido para diversos consumos. Este rastro bancario permitió que los funcionarios del Cicpc rastrearan sus movimientos hasta localizarlo cerca del Grupo Escolar “Presidente Medina Angarita”. Finalmente, la tarde del lunes, el sospechoso se vio rodeado por los cuerpos de seguridad y, en lugar de entregarse, decidió abrir fuego contra las comisiones, terminando abatido en el enfrentamiento.
