AME8695. CARACAS (VENEZUELA), 01/05/2026.- La cantante española Natalia Jiménez se presenta en el Festival por la Paz este viernes, durante el Día Internacional de los Trabajadores, en la Base Aérea La Carlota de Caracas (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R
La cantante española Natalia Jiménez vuelve a generar polémica entre venezolanos dentro y fuera del país, luego de su participación en el denominado “Festival por la Paz”, organizado por el chavismo en la Base Aérea de La Carlota, en Caracas.
El evento, realizado el 1 de mayo como parte de la agenda oficialista por el Día del Trabajador, reunió a decenas de artistas nacionales e internacionales en un concierto promovido por el gobierno venezolano.
La propia intérprete había confirmado previamente su asistencia a través de redes sociales, invitando al público a asistir al espectáculo.
Sin embargo, la presentación de Jiménez no pasó desapercibida en redes sociales, donde numerosos venezolanos criticaron su presencia en un evento vinculado directamente al aparato propagandístico del régimen. Para muchos, su participación representa un respaldo indirecto a una narrativa oficial que intenta proyectar normalidad y “paz” en medio de la crisis política y social que atraviesa el país.
A esto se suma que el concierto, pese a la promoción oficial, mostró imágenes de baja asistencia en varias zonas del recinto, con amplios espacios vacíos y una concentración limitada de público frente a las tarimas principales. Esta situación ha sido interpretada por sectores críticos como un reflejo del desgaste del chavismo incluso en eventos de entretenimiento.
El llamado “Festival por la Paz” ha sido cuestionado no solo por su carácter político, sino por lo que muchos consideran una contradicción de fondo, mientras el discurso oficial habla de paz, organizaciones y ciudadanos denuncian históricamente represión, persecución y violencia institucional en Venezuela.
En este contexto, la decisión de artistas internacionales de participar en este tipo de actividades vuelve a abrir el debate sobre el rol del entretenimiento frente a regímenes señalados por violaciones de derechos humanos. Para una parte importante de la opinión pública venezolana, no se trata solo de un concierto, sino de un escenario donde la cultura es utilizada como herramienta de legitimación política.
