Huidos y expuestos así reaccionaron agentes del Sebin tras ser descubiertos siguiendo a un sindicalista en Barinas.
El miedo también se notó del otro lado. A las 5 y 30 de la tarde del viernes 1 de mayo, en pleno Día del Trabajador, el sindicalista José Patines vivió otro episodio que refleja el clima de persecución que rodea a quienes alzan la voz por derechos laborales en Venezuela.
Patines había sido invitado a Barinas para participar en actividades con trabajadores. Su agenda era sencilla pero sensible hablar de salarios, beneficios suspendidos y las deudas acumuladas con el sector público. No estaba solo lo acompañaba el también dirigente gremial y expreso político Víctor Venegas, una figura marcada por la represión sindical en el país.
Mientras conversaban en el barrio La Federación, algo empezó a incomodar. Dos hombres en moto rondaban demasiado cerca, tomando fotos y grabando con sus teléfonos. No eran trabajadores, no eran vecinos, y su insistencia los delató.
Cuando fueron encarados, la escena dio un giro inesperado. Los presuntos funcionarios del Sebin, organismo señalado en múltiples informes por perseguir a la disidencia, reaccionaron con nerviosismo. Encendieron las motos y huyeron a toda velocidad por las calles del sector popular, dejando atrás la vigilancia encubierta que pretendían mantener .
El episodio, aunque breve, tiene un trasfondo más profundo. No es la primera vez que José Patines enfrenta este tipo de situaciones. El dirigente ya había sido víctima de desaparición forzada y hostigamiento por parte de cuerpos de seguridad, pese a contar con medidas de protección internacional .
En un país donde reclamar derechos puede convertirse en motivo de persecución, la escena deja una imagen potente. Trabajadores hablando de sueldos mientras quienes deberían garantizar la seguridad terminan huyendo al ser descubiertos.
Más que una anécdota, lo ocurrido en Barinas expone una realidad incómoda la vigilancia no se detiene ni siquiera en el Día del Trabajador, pero cada vez cuesta más ocultarla cuando la gente decide mirar de frente.
