Una investigación de cinco años de El Debate desmonta la «gran mentira» de Moncloa: el Gobierno no solo conocía la llegada de la vicepresidenta de Maduro, sino que violó premeditadamente la legalidad internacional para ocultar un presunto botín de 250 millones de dólares.
El fin de la coartada: La ley que Sánchez decidió ignorar
Durante seis años, la narrativa oficial se sostuvo sobre el «encuentro fortuito» y la «crisis diplomática evitada». Sin embargo, las pruebas apuntan ahora a una realidad mucho más oscura. Según revela El Debate, el Gobierno de Pedro Sánchez ignoró a sabiendas el artículo 6.2.7 de la Decisión del Consejo de la Unión Europea.
Este reglamento es tajante: para que una persona sancionada —como Delcy Rodríguez— pise suelo europeo, el Estado debe notificarlo por escrito al Consejo y obtener una autorización limitada. Sánchez nunca lo hizo. No fue un error administrativo; fue un bypass deliberado a las leyes de la Unión para permitir que la «número dos» de Caracas aterrizara en Barajas con total impunidad.
El «Botín de Aldama»: 250 millones para el PSOE
¿Por qué tanto riesgo? La respuesta parece esconderse en las maletas que nunca pasaron por aduana y en los testimonios del conseguidor Víctor de Aldama.
- El Pacto del Petróleo: Según las investigaciones y el sobre entregado por Aldama en el juzgado, la visita habría sido el vehículo para una concesión de 250 millones de dólares en barriles de crudo venezolano.
- Financiación bajo sospecha: Este flujo de dinero no tendría como destino las arcas públicas, sino presuntamente la financiación del PSOE y la Internacional Socialista, utilizando a Delcy Rodríguez como el puente de plata de Nicolás Maduro hacia Europa.
- La conexión Zapatero: La estrecha relación de la vicepresidenta venezolana con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero refuerza la tesis de una operación de Estado paralela, gestionada fuera de los cauces democráticos.
Cronología de un engaño orquestado
Lo que el Gobierno intentó vender como una «sorpresa inesperada» fue, en realidad, una misión logística minuciosamente organizada. La investigación confirma que:
- Víctor de Aldama actuó como maestro de ceremonias con el visto bueno de la cúpula del Gobierno.
- Se diseñó un muro de silencio para ocultar la identidad de los pasajeros.
- Se desobedecieron las alertas de seguridad para proteger un interés económico y político que hoy pone en jaque la credibilidad de España ante sus socios europeos.
«El bulo de Moncloa ha caído. No fue una escala técnica, fue una operación de financiación ilegal disfrazada de incidente diplomático.»







