Lo que comenzó como una tarde de angustia el pasado viernes en San Félix, terminó en la peor de las pesadillas. Tras horas de movilización intensa y esperanza contenida, las aguas del río Caroní devolvieron el cuerpo sin vida de Carlos Daniel Hidalgo Gómez, un niño de apenas 9 años cuya desaparición había mantenido en vilo a todo el estado Bolívar.
El último rastro en Campo Rojo
El pequeño Carlos fue visto por última vez el viernes en el Sector Campo Rojo (parroquia Dalla Costa). Desde el momento en que se reportó su ausencia, el ambiente en la comunidad se tornó pesado, presagiando un desenlace que nadie quería confirmar.
La búsqueda no dio tregua hasta el mediodía del sábado, cuando los equipos de rescate divisaron el cuerpo flotando en las cercanías del punto donde se le perdió el rastro.
Un despliegue técnico ante el dolor
La recuperación del cadáver no fue una tarea aislada. Se necesitó de un esfuerzo conjunto de los «héroes de azul» y autoridades marítimas para peinar la zona:
- Zoedan y Protección Civil Bolívar: Lideraron el rastreo estratégico.
- Bomberos Municipales: Apoyaron en las labores de avistamiento.
- INEA (Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos): Aportó el conocimiento técnico de las corrientes del río.
Una vez rescatado el cuerpo, comisiones del Cicpc se encargaron del levantamiento legal para iniciar las investigaciones de rigor que determinen las circunstancias exactas de este fatal incidente.
Un llamado que no puede ser ignorado
Más allá de la noticia, queda el dolor de una familia y una advertencia que Protección Civil ha lanzado con urgencia: el río no perdona. Las autoridades instan a los padres y representantes a extremar la vigilancia y no subestimar la peligrosidad de las corrientes del Caroní, especialmente en zonas no aptas para bañistas.
