El silencio vuelve a rodear a Tareck El Aissami y las versiones sobre su supuesto asesinato comienzan a tomar fuerza en medio de una situación que mantiene a muchos venezolanos atentos a cualquier señal sobre el verdadero paradero y estado del exfuncionario chavista.
Por bitacora58.com
El Aissami es una de las figuras que durante años estuvo en el corazón del poder en Venezuela y que conoce de primera mano numerosos movimientos, operaciones y recursos manejados por altos funcionarios del régimen. Por eso, cualquier rumor relacionado con su situación genera preocupación y despierta interrogantes sobre lo que realmente puede estar ocurriendo detrás de las puertas del sistema penitenciario venezolano.
La aparición de sus abogados habría contribuido a aumentar las especulaciones. En un país donde durante años familiares y defensores han denunciado dificultades para conocer el estado real de personas detenidas, el silencio oficial termina convirtiéndose en combustible para todo tipo de versiones.
Lo mínimo que un país con leyes verdaderas y apegadas a la constitución, debería ocurrir una demostración verificable de que Tareck El Aissami se encuentra con vida. Una fe de vida o una visita de sus abogados que permita constatar personalmente su condición serían elementos suficientes para despejar buena parte de las dudas que hoy circulan.
Pero Venezuela vive una realidad en la que muchas informaciones parecen necesitar días, meses e incluso años para ser confirmadas. Mientras el régimen permanezca en el poder, el silencio oficial difícilmente puede ser tomado como una garantía absoluta de transparencia.
Desde Bitacora58.com llama especialmente la atención un hecho ocurrido esta misma semana. La esposa y los hijos de Tareck El Aissami habrían fijado residencia en Madrid, España. Este movimiento familiar, en medio del creciente ruido alrededor del exfuncionario, añade todavía más interés a una historia que continúa rodeada de silencio y versiones contradictorias.
Por ahora no existe una confirmación pública e independiente que permita afirmar que Tareck El Aissami fue asesinado, o eliminado- Sin embargo, tampoco existe una explicación transparente que cierre definitivamente las especulaciones.
El misterio crece mientras el silencio permanece. Y en la Venezuela del régimen, donde durante años la verdad sobre detenidoEl silencio vuelve a rodear a Tareck El Aissami y las versiones sobre su supuesto asesinato comienzan a tomar fuerza en medio de una situación que mantiene a muchos venezolanos atentos a cualquier señal sobre el verdadero paradero y estado del exfuncionario chavista.
Por bitacora58.com
El Aissami es una de las figuras que durante años estuvo en el corazón del poder en Venezuela y que conoce de primera mano numerosos movimientos, operaciones y recursos manejados por altos funcionarios del régimen. Por eso, cualquier rumor relacionado con su situación genera preocupación y despierta interrogantes sobre lo que realmente puede estar ocurriendo detrás de las puertas del sistema penitenciario venezolano.
La aparición de sus abogados habría contribuido a aumentar las especulaciones. En un país donde durante años familiares y defensores han denunciado dificultades para conocer el estado real de personas detenidas, el silencio oficial termina convirtiéndose en combustible para todo tipo de versiones.s, funcionarios y figuras vinculadas al poder ha quedado atrapada entre secretos, versiones oficiales y largos períodos de silencio, la incertidumbre vuelve a ocupar el centro de la escena.
La periodista Maibort Petit, hizouna publicación del rumor de la supuesta muerte de El Aissamí, pero recordemos que Tareck hace unos meses denunciaba en tribunales que hablaría de los secretos más oscuros del chavismo.
También cabe la posibilidad de que familiares y abogados difundan estas declaraciones para hacer efectiva una fe de vida, pues así se ha manejado la política en Venezuela desde la llegada del chavismo al poder.
Bitacora58.com seguirá atento a cualquier información verificable que permita conocer qué ocurre realmente con Tareck El Aissami.
