El eventual regreso de María Corina Machado a Venezuela parece estar convirtiéndose en un verdadero dolor de cabeza para la administración de Donald Trump. Mientras los venezolanos esperan señales firmes frente a la crisis política que mantiene al país bajo el control del chavismo, desde Washington habría surgido una postura que deja a la líder opositora prácticamente sola frente al escenario de su retorno.
Por bitacora58.com
Según reveló el periodista David Placer, el Gobierno de Estados Unidos no participaría en el esquema de protección ni en el dispositivo de seguridad previsto para María Corina Machado ante un eventual regreso a Venezuela.
La información, de confirmarse, abre un escenario tan delicado como irónico. La mujer que durante años ha desafiado al régimen de Nicolás Maduro y que se ha convertido en uno de los principales símbolos de la lucha democrática venezolana tendría que regresar al país sin contar con un dispositivo de seguridad estadounidense.
Y aquí aparece la gran contradicción. Mientras Washington mantiene una intensa agenda sobre Venezuela y habla de democracia, estabilidad y futuro político, el regreso de una de las principales figuras de la oposición podría terminar siendo tratado como un asunto que debe resolver ella por sus propios medios.
Para el régimen venezolano, un eventual retorno de María Corina representaría un desafío directo. Su presencia en territorio nacional podría elevar todavía más la presión sobre un oficialismo acostumbrado a perseguir, intimidar y silenciar a sus adversarios políticos.
La posibilidad de que Machado regrese sin respaldo estadounidense en materia de seguridad también deja una pregunta política evidente, aunque sin necesidad de formularla en voz alta. Si el retorno de una líder opositora que reclama elecciones libres y una transición democrática representa semejante problema para Washington, entonces el verdadero obstáculo parece estar mucho más cerca de Caracas de lo que algunos quieren admitir.
La ironía es difícil de ignorar. María Corina Machado quiere volver a Venezuela, mientras el régimen la considera una amenaza y Washington aparentemente prefiere mantenerse al margen de su protección.
Así, el regreso de la dirigente podría terminar convirtiéndose en una auténtica piedra de tropiezo para todos. Para el chavismo, porque su presencia significaría enfrentar nuevamente a una oposición que no está dispuesta a rendirse. Y para la administración Trump, porque cualquier movimiento alrededor de Machado podría tener consecuencias políticas dentro y fuera de Venezuela.
Mientras tanto, una cosa queda clara. El eventual regreso de María Corina Machado no sería un viaje cualquiera. Sería el retorno de una dirigente que ha desafiado al poder venezolano durante años y que ahora podría entrar nuevamente en el terreno donde el régimen ha demostrado que no está dispuesto a ceder fácilmente.
En Venezuela, el miedo del poder vuelve a quedar expuesto. Y esta vez, el nombre que parece incomodar a todos es el de María Corina Machado.
El regreso de María Corina Machado, parece convertirse en la piedra en el zapato de Trump.
