Lo que inicialmente parecía una pieza de propaganda sobre el supuesto impulso al emprendimiento en Venezuela terminó exponiendo, en cambio, una de las caras más duras de la crisis educativa del país.
En junio de 2024, la vicepresidenta Delcy Rodríguez se acercó a un vendedor ambulante de chicha identificado como Jorge Antonio. Frente a las cámaras, preguntó por su experiencia con el negocio, destacándolo como un ejemplo de “emprendimiento”.
“Este emprendimiento comenzó en 2020, yo soy profesor de un liceo y con la situación… decidimos, entonces, de manera familiar emprender con la chicha”, respondió el hombre, dejando al descubierto que había tenido que abandonar las aulas para poder sobrevivir económicamente.
Historias como esta, lejos de ser aisladas, se repiten en todo el país. La Federación Venezolana de Maestros (FVM) estima que existe un déficit de aproximadamente 250 mil docentes. Aunque el Ministerio de Educación ha rechazado esa cifra calificándola de “alarmista”, sí reconoce que hay dificultades para cubrir todas las plazas.
El problema, sin embargo, parece estructural y con pocas señales de solución a corto plazo. Una investigación de los profesores Tulio Ramírez y Audy Salcedo, de la Universidad Católica Andrés Bello y la Universidad Autónoma de Chile, advierte que la caída en el número de aspirantes a la carrera docente es tan marcada que “se requerirían por lo menos 50 años para cubrir el déficit de profesores graduados”.
Los especialistas explican que esta crisis responde principalmente a dos factores: la migración masiva de venezolanos en los últimos años —estimada por ACNUR en más de 7,7 millones de personas— y los bajos salarios del sector educativo. Según sus cálculos, un maestro puede llegar a ganar apenas unos 18 dólares mensuales, uno de los ingresos más bajos de América Latina.
El estudio también evidencia el desplome del interés por la carrera docente. Analizando universidades como la UPEL, la UCV y la UCAB, los investigadores detectaron que en 15 años la matrícula cayó de más de 100 mil estudiantes a menos de 30 mil, lo que representa una reducción del 73% entre 2008 y 2022.
Más aún, para 2022 solo 4.124 personas se inscribieron en carreras de educación en esas instituciones, frente a más de 30 mil en 2008, lo que equivale a una caída del 87% en las inscripciones. Para los autores, esto refleja un claro desinterés por ejercer la docencia en el país.
Ante este escenario, el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, firmó en octubre de 2024 una resolución que permite reincorporar a maestros jubilados, reconociendo que existen vacantes críticas especialmente en áreas como matemáticas, física y química en liceos.
Mientras en otros países se discuten avances en inteligencia artificial y nuevas tecnologías, en Venezuela el propio ministro resume la prioridad del sistema educativo en términos mucho más básicos: garantizar que los estudiantes tengan profesores y un horario completo.
