El giro de Washington hacia Venezuela da un nuevo paso y deja atrás una de las acusaciones que durante años acompañó al régimen de Nicolás Maduro. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, determinó que Venezuela ya no será considerada un país que ha “fallado de manera demostrable” en el cumplimiento de sus compromisos internacionales de lucha contra el narcotráfico.
Por bitacora58.com
La decisión, comunicada en una determinación presidencial enviada al Congreso el 15 de septiembre, ocurre en medio del profundo cambio político registrado en Venezuela durante 2026 y de la nueva relación de cooperación entre Washington y el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez.
Durante años, Venezuela apareció en las determinaciones estadounidenses junto a países señalados por incumplimientos en materia de control de drogas. De hecho, Washington había mantenido esta consideración de manera anual desde 2005.
Ahora el escenario cambia:
La Casa Blanca sostiene que los recientes cambios políticos en Sudamérica abrieron nuevas oportunidades para intensificar la cooperación contra el narcotráfico y el narcoterrorismo. En el caso venezolano, el documento destaca las medidas adoptadas por el gobierno interino y la cooperación desarrollada con Estados Unidos.
Uno de los episodios mencionados es la operación contra Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como Niño Guerrero, señalado como fundador y líder del Tren de Aragua. Washington considera a esa organización como terrorista y ha presentado su desmantelamiento como uno de los resultados de la nueva cooperación con Caracas.
La decisión también deja una advertencia sobre la mesa. Trump exige que las autoridades venezolanas mantengan un progreso “continuo y mensurable” para desarticular organizaciones narcoterroristas y frenar el tráfico de drogas con destino a Estados Unidos.
El contraste con los años de Maduro resulta especialmente significativo. Durante su gobierno, Washington acusó al entonces mandatario venezolano y a integrantes de su entorno de participar en redes de narcotráfico, señalamientos que Maduro y sus aliados rechazaron.
La nueva determinación no significa que Venezuela haya dejado de ser un país incluido en la categoría estadounidense de territorios relevantes para el tránsito o producción de drogas. La clasificación de país de tránsito o producción y la determinación de incumplimiento son conceptos distintos dentro de la legislación estadounidense.
Lo que cambia ahora es la conclusión de Washington sobre el cumplimiento de los compromisos antidrogas:
Para Venezuela, el anuncio representa otro capítulo de la transformación de su relación con Estados Unidos. La administración Trump está vinculando cooperación política, seguridad y energía con la nueva realidad venezolana, mientras exige resultados concretos contra las estructuras criminales que durante años aprovecharon el territorio nacional para sus operaciones.
El mensaje desde Washington es claro. La puerta de la cooperación se mantiene abierta, pero los avances tendrán que demostrarse sobre el terreno.
Y mientras el país intenta dejar atrás el oscuro capítulo de las acusaciones de narcotráfico que acompañaron al régimen de Maduro, la nueva administración interina enfrenta ahora una exigencia mucho más difícil de esquivar. Convertir las promesas de cambio en resultados verificables y evitar que las redes criminales vuelvan a ganar terreno en Venezuela.

