La protesta del campo venezolano volvió a rugir este miércoles 9 de septiembre en Calabozo, estado Guárico. Miles de productores, transportistas, representantes gremiales y ciudadanos tomaron las calles con tractores y maquinaria agrícola para denunciar la grave situación que enfrenta el sector arrocero y exigir respuestas ante lo que consideran un nuevo golpe contra la producción nacional.
Por bitacora58.com
La movilización reunió a productores de los principales circuitos arroceros de Guárico y Portuguesa, quienes reclamaron el ingreso de arroz importado mientras los agricultores venezolanos atraviesan una cosecha marcada por los altos costos de producción y las dificultades para comercializar sus productos.
Los productores denunciaron que los acuerdos alcanzados con el Gobierno para frenar las importaciones mientras avanza la cosecha nacional no se estarían cumpliendo. Para quienes trabajan la tierra, esta situación pone en riesgo meses de esfuerzo, inversión y trabajo.
La indignación también crece por los precios ofrecidos por algunas agroindustrias. Los agricultores aseguran que producir un kilo de arroz cuesta entre 0,45 y 0,49 dólares, mientras algunas empresas estarían ofreciendo apenas 0,29 dólares.
La diferencia deja a los productores ante una realidad que consideran insostenible. Trabajar la tierra, pagar combustible, maquinaria, insumos, transporte y mano de obra para luego recibir un precio por debajo de los costos amenaza directamente la continuidad de la producción nacional.
Durante el tractorazo, los manifestantes exigieron una providencia administrativa que establezca reglas claras para la comercialización del arroz y permita garantizar condiciones que hagan viable la actividad agrícola.
El mensaje de los productores fue contundente. No quieren seguir produciendo a pérdida mientras el mercado recibe arroz importado. También advirtieron que las protestas continuarán hasta obtener respuestas concretas del Ejecutivo.
El campo venezolano vuelve a levantar la voz y esta vez lo hace con tractores en las calles. En Calabozo, el reclamo no fue solamente por el precio del arroz, sino por el derecho de miles de productores a seguir trabajando y viviendo de la tierra que alimenta al país.
