Miles de venezolanos volvieron a las calles este miércoles 3 de junio para protagonizar una de las movilizaciones más significativas de las últimas semanas en Caracas. Convocados por la Coalición Sindical Nacional, trabajadores activos y jubilados, representantes gremiales, estudiantes y familiares de presos políticos marcharon desde la Plaza Brión de Chacaíto hasta la Embajada de Estados Unidos para denunciar la crisis salarial, las violaciones de derechos humanos y exigir elecciones libres en Venezuela.
Asi comenzaba la marcha pacifica:
La manifestación avanzó por la avenida principal de Las Mercedes entre consignas que exigían salarios dignos, libertad para los presos políticos y el cese de la persecución contra dirigentes sindicales y ciudadanos críticos del poder. La movilización también sirvió para entregar una serie de documentos y denuncias sobre la situación que atraviesan cientos de venezolanos afectados por la crisis política y social del país.
Uno de los momentos más conmovedores ocurrió cuando Mayra Morales, vocera de familiares de presos políticos recluidos en el Fuerte Guaicaipuro, tomó la palabra para denunciar las condiciones que, según afirmó, enfrentan los detenidos. Entre lágrimas y visiblemente afectada, pidió a los representantes diplomáticos revisar los expedientes y testimonios entregados.
Morales aseguró que su hermano forma parte de los condenados por la denominada Operación Gedeón y denunció que muchos casos permanecen sin revisión judicial desde 2022. Además, describió presuntas condiciones de reclusión marcadas por la desnutrición, el aislamiento y tratos crueles que calificó como inhumanos.
La marcha del 3 de junio no solo fue una protesta laboral. Se convirtió en un grito colectivo contra la precariedad, la impunidad y el olvido. Mientras los trabajadores exigen ingresos que les permitan sobrevivir, los familiares de presos políticos reclaman justicia para quienes permanecen tras las rejas en condiciones que organizaciones de derechos humanos han denunciado reiteradamente.
La Coalición Sindical Nacional había convocado esta jornada como parte de una agenda de lucha que incluye la exigencia de mejoras salariales, respeto a las libertades democráticas y la publicación de un cronograma electoral que permita a los venezolanos decidir su futuro en las urnas.
La multitud que recorrió Caracas dejó un mensaje claro, el malestar social sigue creciendo y, pese a las dificultades, miles de venezolanos continúan dispuestos a ocupar las calles para exigir derechos, justicia y cambios reales para el país.
Ya al finalizasr la marcha la Coalición Sindical Nacional denunció como autoridades una vez más intentaron sabotear la marcha y fueron objeto de amedrentamiento y persecusión.
