Táchira atrapado en la oscuridad mientras el chavismo termina de destruir a Venezuela.
La tragedia eléctrica en el estado Táchira ya no es una emergencia pasajera ni una falla aislada. Es el retrato más cruel de un país devastado por más de dos décadas de improvisación, corrupción y abandono bajo el chavismo, ahora administrado por el interinato de Delcy Rodríguez, mientras millones de venezolanos sobreviven entre apagones, miedo y desesperanza.
Karim Vera, coordinadora de Primero Justicia en Táchira, volvió a poner el dedo sobre la herida que el régimen intenta esconder detrás de discursos vacíos y propaganda oficial. La dirigente denunció que los tachirenses llevan 16 años viviendo una tragedia eléctrica permanente, marcada por racionamientos inhumanos, pérdidas económicas y una calidad de vida destruida por completo.
“Tenemos 16 años viviendo una tragedia, que por temporadas pegue menos es otra cosa, pero el abandono es total”, afirmó Vera al describir el colapso de un sistema eléctrico que hoy mantiene a pueblos enteros sumidos en tinieblas durante horas interminables.
En muchos municipios del estado los cortes superan las seis y hasta ocho horas diarias. Comercios paralizados, alimentos dañados, estudiantes sin poder conectarse, enfermos atrapados sin electricidad y familias enteras condenadas a soportar calor, angustia y silencio mientras el país se apaga lentamente.
La realidad es demoledora. Táchira apenas recibe una fracción de la energía que necesita debido al deterioro de las líneas de transmisión, plantas fuera de servicio, subestaciones colapsadas y equipos obsoletos que nunca fueron reemplazados por culpa de la corrupción y la falta de inversión del chavismo.
Mientras tanto, desde Caracas siguen apareciendo excusas recicladas. Primero fueron las “iguanas”, luego el “sabotaje”, después las sanciones y ahora simplemente el silencio. Pero los venezolanos saben perfectamente quiénes destruyeron el sistema eléctrico más importante de América Latina. Lo que antes fue orgullo nacional terminó convertido en ruinas bajo gobiernos que dilapidaron miles de millones de dólares mientras hospitales, escuelas y hogares quedaban a oscuras.
Karim Vera advirtió que el sector empresarial y productivo está al borde del colapso definitivo porque en 16 años jamás se tomó una medida efectiva para resolver el problema. “No hay planificación, no hay inversión y mucho menos información clara”, denunció la dirigente opositora.
La tragedia va mucho más allá de la electricidad. Venezuela se convirtió en un país donde sobrevivir parece un acto heroico. Cada apagón refleja el derrumbe institucional, económico y humano provocado por un modelo político que prometió prosperidad y terminó dejando miseria, migración y abandono.
Hoy los tachirenses siguen resistiendo como pueden. Con plantas improvisadas, velas, comida dañada y negocios quebrados. Resistiendo mientras desde el poder continúan hablando de recuperación económica en un país donde millones viven entre apagones y ruinas.
Porque la oscuridad que consume a Táchira no solo viene de la falta de electricidad. También nace de años de destrucción sistemática de Venezuela bajo el chavismo, una herida que todavía sigue abierta y que amenaza con hundir aún más al país mientras quienes gobiernan parecen desconectados del sufrimiento de la gente.
