Los vecinos deben cargar sus motocicletas entre varias personas para cruzar el río y llegar a La Aparición en busca de alimentos y otros productos. Denuncian que el Gobierno les prometió construir un puente, pero la obra nunca se ejecutó.
Redacción Bitácora58.com
Las lluvias del fin de semana volvieron a golpear a los habitantes del caserío El Hacha, en la parroquia La Estación del municipio Ospino, estado Portuguesa, al arrastrar el paso improvisado que utilizaban para cruzar el río y trasladarse hacia La Aparición para comprar alimentos y otros productos de primera necesidad.
Ante la pérdida de este acceso, los vecinos se ven obligados a cargar las motocicletas entre varias personas para intentar atravesar el cauce, incluso cuando la corriente representa un peligro para quienes necesitan movilizarse.
La situación evidencia las dificultades que enfrentan las comunidades rurales por la falta de infraestructura vial segura. Los habitantes denuncian que el Gobierno les prometió construir un puente y aseguran que el proyecto fue seleccionado en una consulta popular, pero hasta ahora la obra no se ha materializado.
Sin paso seguro y a la espera de soluciones
Los pobladores también advierten que no tienen paso hacia el caserío El Palmar, lo que agrava las dificultades de comunicación y movilidad en la zona.
Ante esta situación, exigen a las autoridades una solución concreta que les permita cruzar el río sin poner en riesgo sus vidas. Para estas familias, contar con un puente no es un lujo, sino una necesidad para acceder a alimentos, trasladarse y mantener sus actividades cotidianas.
Otro puente colapsó en menos de 60 horas
El caso ocurre pocos días después de que cediera el puente sobre el río Ospino, ubicado en la misma parroquia, menos de 60 horas después de su inauguración, el pasado 9 de octubre.
La obra había sido presentada por el gobernador de Portuguesa, Primitivo Cedeño, como parte de un plan de infraestructura que, según sus declaraciones, suma 155 puentes rehabilitados y construidos en la entidad.
El colapso de esa estructura y las dificultades que enfrentan los habitantes de El Hacha vuelven a poner bajo escrutinio las obras públicas y la capacidad de respuesta de las autoridades ante las necesidades de las comunidades rurales.
Mientras se anuncian proyectos y cifras de infraestructura, los vecinos de El Hacha siguen esperando un puente que les permita cruzar el río de manera segura. Por ahora, la necesidad de comprar alimentos y trasladarse los obliga a arriesgarse frente a una corriente que puede convertirse en una amenaza para sus vidas.
