A la altura del Puente Miranda, en la intersección del Hotel Neverí con la Avenida Fuerzas Armadas en Barcelona, estado Anzoátegui, un funcionario policial transforma la rutina vial. Bajo el sol del oriente y con el ánimo de quién sí quiere trabajar, el uniformado dirige el transito con una sonrisa y con pasos de baile, convirtiendo un punto estresante para los conductores en un momento de buena vibra.
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«Upa, se tira sus pasos, que lindo», exclaman los conductores que transitan por la intersección. Su carisma, vocación de servicio y buena energía no solo agilizan el flujo de los autos, sino que le sacan una sonrisa a la comunidad, demostrando el lado más humano del venezolano que «le hecha pichón».
Redacción Bitacora58
