El ambiente ayer fue de EXTREMA paranoia dentro de los tribunales donde se desarrolla el explosivo caso PDVSA-CRIPTO. Testigos aseguran que las medidas de control llegaron a niveles nunca antes vistos, prohibieron bolígrafos, resaltadores y hasta revisaron el cabello y las orejas de abogados y funcionarios antes de entrar.
El nerviosismo es TOTAL.
Mientras avanzan las declaraciones, crecen las dudas sobre quién representa realmente el interés público. Ni el Ministerio Público ni la Procuraduría han logrado explicar con claridad el rol de cada implicado en la gigantesca trama de corrupción, alimentando las sospechas de un posible pacto de impunidad.
Fuentes presentes aseguran que cada vez que salen a relucir denuncias sobre presunto apoderamiento de bienes y actividades extorsivas durante la investigación, el fiscal Eddy Rodríguez se muestra incómodo, evita profundizar y prácticamente desaparece del interrogatorio.
La jornada culminó con la declaración de los hermanos De Grazia, quienes relataron cómo presuntamente fueron despojados de Banca Amiga y de una entidad bancaria en el Caribe. El tribunal ahora deberá pronunciarse sobre decenas de solicitudes de nulidad que podrían cambiar el rumbo del escándalo.
El caso sigue explotando… y el silencio pesa más que las declaraciones.
