El banco central neerlandés trasladó parte de sus reservas a Londres para reforzar su capacidad de respuesta ante una eventual crisis. La decisión se produce en medio de crecientes tensiones geopolíticas y económicas a escala mundial.
Por: bitacora58.com
El Banco Central de los Países Bajos encendió las alarmas en los mercados internacionales tras confirmar el traslado de aproximadamente 86 toneladas de oro desde Nueva York y Ottawa hacia Londres, una operación ejecutada entre marzo y agosto de 2026 con el objetivo de mejorar la disponibilidad de sus reservas ante una eventual crisis.
La medida no significa que las autoridades neerlandesas estén anticipando una catástrofe económica inminente. Sin embargo, sí refleja un escenario internacional marcado por una creciente inestabilidad geopolítica, conflictos militares, tensiones comerciales y riesgos financieros, en el que los bancos centrales están revisando la manera en que protegen sus activos estratégicos.
Según informó oficialmente De Nederlandsche Bank (DNB), unos 313 toneladas de oro estaban almacenadas en Estados Unidos y Canadá. Tras la operación, Londres pasó a concentrar una mayor proporción de las reservas neerlandesas debido a su condición de uno de los principales centros mundiales para la negociación de oro físico.
El oro, más cerca de donde pueda utilizarse
El gobernador del banco central neerlandés, Olaf Sleijpen, explicó que la decisión busca aumentar la capacidad de respuesta de la institución.
La intención, según DNB, es que el oro pueda ser utilizado o negociado con mayor rapidez si se presenta una situación extraordinaria.
“Esperamos no tener que utilizarlo nunca, pero sí necesitamos reforzar nuestra capacidad de respuesta y preparación”, señaló Sleijpen.
El movimiento también responde a una estrategia de diversificación geográfica. El banco central neerlandés mantiene sus reservas distribuidas entre Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, con el propósito de reducir riesgos asociados a mantener grandes cantidades de oro en un único lugar.
Después del traslado, Londres pasó de representar el 18,1 % de las reservas neerlandesas a 32,1 %, mientras que Nueva York bajó de 31,3 % a 18,5 % y Ottawa de 19,7 % a 18,5 %. La proporción almacenada en territorio neerlandés se mantuvo en 30,8 %.
No es una retirada del oro estadounidense
Un detalle importante es que la operación no significó simplemente cargar cientos de lingotes en aviones y sacarlos de Estados Unidos.
DNB explicó que aproximadamente 59 toneladas fueron vendidas en Nueva York y posteriormente reemplazadas mediante compras de oro en Londres que cumplen con los estándares internacionales de comercialización.
Además, más de 27 toneladas fueron trasladadas físicamente desde Estados Unidos y Canadá hacia Países Bajos, mientras una cantidad similar fue enviada desde Países Bajos a Londres.
De esta manera, el banco evitó tener que fundir nuevamente los lingotes y logró mejorar la capacidad de negociación de sus reservas sin modificar el tamaño total de su patrimonio en oro.
¿Por qué Londres?
La elección de Londres tampoco es casual.
La capital británica es uno de los principales centros internacionales para el comercio de oro físico. DNB considera que el metal almacenado en el Banco de Inglaterra puede ser negociado con mayor facilidad y rapidez que el que permanece en Nueva York u Ottawa.
En otras palabras, la decisión neerlandesa no debe interpretarse necesariamente como una pérdida de confianza en Estados Unidos o Canadá, sino como una búsqueda de mayor liquidez y flexibilidad ante escenarios extraordinarios.
El propio banco central señaló que el oro cumple una función de “ancla de confianza” dentro de sus reservas y que resulta particularmente útil como cobertura frente a riesgos sistémicos extremos.
Los bancos centrales vuelven a mirar al oro
El movimiento de Países Bajos se produce mientras los bancos centrales de todo el mundo han incrementado su interés por el metal precioso.
Reuters reportó recientemente que las compras de oro por parte de bancos centrales alcanzaron 289 toneladas durante el segundo trimestre de 2026, un récord para ese período. Además, una encuesta del Consejo Mundial del Oro realizada en junio indicó que 45 % de los bancos centrales consultados esperaba aumentar sus reservas de oro durante los siguientes 12 meses.
El comportamiento refleja una preocupación creciente por la inflación, las monedas, las tasas de interés y, especialmente, los riesgos geopolíticos.
El oro no depende directamente de la solvencia de otro país y, a diferencia de otros activos financieros, puede funcionar como reserva estratégica en escenarios de elevada incertidumbre.
Una señal de prudencia, no necesariamente de pánico
La decisión neerlandesa llega en un momento particularmente complejo para la economía mundial. Las tensiones comerciales, los conflictos militares y la incertidumbre sobre las políticas económicas de las principales potencias han llevado a los gobiernos y bancos centrales a revisar sus mecanismos de protección.
Pero el propio mensaje de DNB apunta más hacia la prevención que hacia el pánico.
El banco central no anunció una retirada masiva de sus activos de Norteamérica ni afirmó que espere un colapso financiero. Por el contrario, explicó que la distribución de sus reservas busca precisamente diversificar riesgos y garantizar que el oro pueda ser utilizado cuando sea necesario.
Con 612,4 toneladas de oro valoradas en unos 72.200 millones de euros al cierre de 2025, Países Bajos continúa manteniendo una importante reserva estratégica.
La decisión, sin embargo, deja un mensaje difícil de ignorar, en un mundo marcado por guerras, conflictos comerciales, inflación y creciente incertidumbre financiera, los bancos centrales están tomando cada vez más en serio la posibilidad de tener que recurrir a sus reservas de oro en una situación de crisis.
Y cuando un banco central comienza a mover toneladas de oro para estar “mejor preparado”, la señal no es necesariamente que una crisis esté a punto de estallar, pero sí que las grandes instituciones financieras consideran que el mundo actual exige estar preparado para escenarios que, hasta hace pocos años, parecían mucho menos probables.
Tiempos de inestabilidad
A principios de este año, Francia anunció que había trasladado sus reservas de oro de Estados Unidos a territorio francés.
Mientras tanto, el Bundesbank alemán transfirió más de 216 toneladas de este metal desde depósitos en el extranjero (111 toneladas desde Nueva York y 105 toneladas desde París) a lo largo de varios años, hasta 2016.
