Lo que debería ser un trámite sencillo termina convirtiéndose en otra carrera de obstáculos para los venezolanos. En el SAIME de Acarigua, quienes necesitan realizar sus trámites deben solicitar previamente una cita a través de la página oficial, con la expectativa de que este mecanismo permita agilizar el proceso y evitar las interminables esperas.
Por bitacora58.com
Pero la realidad que denuncian los usuarios parece ser muy distinta. La cita está hecha, la persona se organiza, madruga y llega temprano con la esperanza de ser atendida rápidamente. Sin embargo, al llegar se encuentra con una escena que ya parece habitual en Venezuela, largas colas, horas de espera y una paciencia que se pone a prueba desde el primer momento.
La situación se vuelve todavía más desesperante cuando se descubre que la jornada de atención estaría funcionando solamente durante medio día.
Así comienza la llamada Operación Morrocoy, una experiencia en la que tener una cita no necesariamente significa ser atendido. El tiempo corre mientras los ciudadanos permanecen en una cola que parece no avanzar al ritmo de sus necesidades.
Y aquí aparece el golpe final. Si llega el cierre de la jornada y el ciudadano todavía no ha logrado pasar, pierde la cita.
Después de madrugar, trasladarse, hacer la cola y esperar durante horas, el usuario puede terminar regresando a casa con las manos vacías y obligado a comenzar nuevamente todo el proceso.
La escena refleja el desgaste cotidiano que enfrentan miles de venezolanos ante instituciones públicas que deberían ofrecer soluciones rápidas y eficientes. En lugar de facilitar los trámites, el sistema termina convirtiendo una simple gestión en una prueba de resistencia.
En el SAIME de Acarigua, la cita parece ser apenas el comienzo de la odisea. Madrugar no garantiza atención, llegar temprano no garantiza avanzar y tener una cita tampoco garantiza completar el trámite.
Mientras tanto, los ciudadanos siguen pagando con tiempo, cansancio y frustración las consecuencias de una administración pública que, lejos de simplificar la vida del venezolano, parece empeñada en hacerla cada día más complicada.
Video de María Gabriela Arocha
