El régimen estaría ofreciendo hasta 30.000 dólares para la compra de viviendas, pero la modalidad de pago genera resistencia entre propietarios que han puesto sus inmuebles en venta, debido a que la transacción se concreta en bolívares y no en divisas.
Según lo señalado, los vendedores rechazan recibir el equivalente en moneda nacional, ante el temor de que la devaluación del bolívar reduzca el valor real del dinero recibido y les impida conservar el poder adquisitivo de la operación.
El conflicto refleja la desconfianza que persiste en el mercado inmobiliario venezolano, donde muchos propietarios fijan los precios de sus viviendas en dólares como referencia para proteger sus bienes frente a las fluctuaciones cambiarias.
Para quienes venden una casa, recibir bolívares en lugar de dólares puede representar un riesgo económico, especialmente si existen diferencias entre la tasa de cambio utilizada para calcular el monto y la que deben afrontar posteriormente para adquirir bienes o invertir en otra propiedad.
De esta manera, una oferta de hasta 30.000 dólares puede perder atractivo para los propietarios si el pago final no se realiza en la moneda en la que fue anunciada. La situación vuelve a poner en evidencia las dificultades que genera la inestabilidad cambiaria en las operaciones inmobiliarias del país.
La principal exigencia de los vendedores es que se respete el valor anunciado y se garantice un mecanismo de pago que les permita recibir el monto acordado sin quedar expuestos a la pérdida de valor del bolívar.
