El juez del caso falló a favor de la Fiscalía y ordenó una medida contundente: ni Maduro ni Flores podrán compartir las evidencias del proceso con sus coacusados. La decisión alcanza directamente a figuras como Diosdado Cabello, Nicolás Maduro Guerra (alias “Nicolasito”), Ramón Rodríguez Chacín y Héctor Guerrero Flores.
La corte fue clara, y las pruebas quedan blindadas. Solo podrán ser manejadas por los equipos legales autorizados, dejando sin acceso a los demás implicados en el expediente.
Esta movida representa un golpe directo a la estrategia de defensa del entorno de Maduro, que buscaba compartir el material probatorio para coordinar versiones y preparar una respuesta conjunta. Sin embargo, la Fiscalía logró imponer su argumento central, evitar filtraciones, proteger testigos y frenar cualquier intento de manipulación del caso.
Con esta decisión, el proceso toma un rumbo más cerrado y controlado, aumentando la presión sobre los acusados y reforzando la posición de las autoridades estadounidenses en un caso que sigue escalando en impacto político y judicial.
El mensaje del tribunal es contundente, las evidencias no se negocian ni se comparten fuera del control de la justicia.
