La situación que enfrentan muchos ciudadanos para acceder a remesas familiares suma un nuevo motivo de indignación. Usuarios denuncian que en la sede de Zoom en San Martín, Caracas, se está exigiendo una carta de trabajo como requisito para retirar dinero enviado por familiares desde el exterior, una medida que ha sido calificada como arbitraria y desconectada de la realidad del país.
En un contexto donde la informalidad laboral supera ampliamente a los empleos formales, imponer este tipo de condición deja en estado de vulnerabilidad a quienes dependen de estas ayudas para cubrir necesidades básicas como la alimentación. Para quienes no cuentan con un empleo formal, esta exigencia se convierte en una barrera injustificada que, en la práctica, les impide acceder a recursos vitales.
Los afectados cuestionan que se condicione la entrega de una remesa, que no es un salario ni un ingreso generado localmente, sino un apoyo familiar, a requisitos laborales que no aplican a la naturaleza de estos envíos. La medida no solo genera retrasos y angustia, sino que refleja una falta de sensibilidad frente a la crisis económica que atraviesa la población.
Esta denuncia abre el debate sobre los controles y políticas internas de las empresas encargadas de gestionar remesas, así como la necesidad de garantizar procesos más justos, accesibles y acordes con la realidad social del país.
