La dirigente opositora María Corina Machado habló la realidad de los procesos de diálogo que durante años han marcado la política venezolana y sostuvo que el chavismo ha utilizado estas negociaciones para ganar tiempo y legitimidad.
Por bitacora58.com
Durante sus declaraciones, Machado afirmó que Venezuela ha atravesado 18 procesos de diálogo, y resumió su cuestionamiento con una frase contundente: «En Venezuela hemos tenido 18 diálogos, de los cuales el régimen ha encontrado siempre la forma de conseguir legitimidad, tiempo y plata».
La declaración vuelve a colocar en el centro del debate la utilidad de las negociaciones políticas con el chavismo, especialmente en un momento en que distintos sectores de la oposición han vuelto a participar en conversaciones con representantes del Gobierno de Delcy Rodríguez.
En agosto de 2026, distintos sectores opositores participaron en un nuevo mecanismo de diálogo con el Gobierno, un proceso que generó fuertes diferencias dentro de la oposición. Machado había anunciado previamente que no participaría en esa instancia, aunque señaló que evaluaría sus resultados sobre la base de objetivos concretos como la recuperación de las instituciones democráticas, la liberación de presos políticos y la convocatoria de elecciones presidenciales.
El diálogo como estrategia para ganar tiempo
La crítica de Machado apunta directamente a una de las principales controversias que han acompañado las negociaciones con el chavismo. Para la dirigente, el problema no sería únicamente sentarse a conversar, sino que los procesos terminen convirtiéndose en mecanismos que permitan al poder establecido prolongar su permanencia.
Su señalamiento también coincide con el debate que actualmente divide a sectores de la oposición venezolana. El proceso iniciado en agosto produjo nuevas fracturas entre partidos y dirigentes, con algunos sectores defendiendo la participación en las conversaciones y otros cuestionando que estas puedan desarrollarse sin una representación opositora unificada.
La discusión adquiere especial relevancia porque, hasta ahora, las negociaciones no han desembocado en un calendario presidencial que satisfaga a todos los sectores opositores. Machado y Edmundo González han señalado que cualquier proceso debe medirse por resultados verificables y han colocado entre sus exigencias la recuperación institucional, la liberación de los presos políticos y un cronograma electoral presidencial oportuno.
Una advertencia que vuelve a cobrar fuerza
Las palabras de Machado representan una crítica frontal a una práctica que ha acompañado buena parte de la historia política reciente de Venezuela. Su argumento es que el chavismo habría aprendido a utilizar las mesas de negociación como una herramienta política para reducir la presión, obtener reconocimiento y prolongar los tiempos de resolución de la crisis.
El debate vuelve a cobrar fuerza precisamente cuando sectores de la oposición, no Maria Corina Machado, mantienen conversaciones con el Gobierno y mientras continúa sin concretarse una fecha para unas elecciones presidenciales.
Más allá de las posiciones enfrentadas, el punto central planteado por Machado es concreto, si el diálogo no produce cambios verificables, corre el riesgo de convertirse nuevamente en una herramienta para administrar la crisis en lugar de resolverla.
La frase sobre los 18 diálogos, la legitimidad, el tiempo y el dinero resume la profunda desconfianza que existe dentro de la población venezolana hacia una fórmula de negociación que, después de años, continúa dividiendo a sus propios actores y sin resolver el principal reclamo político planteado por Machado y otros sectores: una transición democrática con elecciones presidenciales.
