Desde su gira por España, la líder opositora María Corina Machado lanzó una advertencia clara sobre el futuro inmediato de Venezuela. Aseguró que el país podría entrar en una etapa de anarquía y estallidos sociales si no se define con urgencia un cronograma electoral con fecha concreta.
La dirigente explicó que, aunque la población ha contenido su descontento por temor a la represión, esa presión comienza a liberarse. En su visión, la falta de una ruta electoral creíble es hoy el principal detonante de una posible crisis interna, capaz de desbordarse de forma desorganizada.
Machado insistió en que las elecciones representan la única vía para canalizar el malestar social de manera pacífica. Ya había advertido que retrasar o evitar los comicios puede ser incluso más peligroso que realizarlos, porque aumenta el riesgo de desesperación ciudadana . Por ello, sostiene que el voto es clave para garantizar estabilidad y paz en el país .
En sus declaraciones también afirmó que la permanencia de Nicolás Maduro en el poder responde al uso sistemático del miedo. Sin embargo, alertó que si se bloquea nuevamente la vía electoral, la presión social podría transformarse en episodios violentos que afectarían no solo a Venezuela, sino a toda la región.
La opositora señaló que los venezolanos estarían dispuestos a aceptar plazos de transición, siempre que existan garantías reales, instituciones confiables y condiciones como el voto en el exterior. En esa línea, ha reiterado la necesidad de un sistema electoral independiente que permita comicios transparentes .
Machado también rechazó que el destino del país dependa exclusivamente de decisiones geopolíticas en el extranjero, subrayando que la prioridad de los ciudadanos es poder elegir libremente un nuevo liderazgo. Asimismo, ratificó su intención de regresar a Venezuela para encabezar un proceso de cambio político.
Finalmente, advirtió que cada día sin soluciones electorales agrava la crisis humanitaria. Su mensaje busca presionar a la comunidad internacional para que exija condiciones justas y una fecha definida, insistiendo en que solo unas elecciones reales pueden evitar que la tensión social se vuelva incontrolable.
