En 2020, el régimen de Nicolás Maduro exploró la posibilidad de adquirir misiles de largo alcance provenientes de Irán, en un contexto de creciente tensión geopolítica con Estados Unidos y de fortalecimiento de la alianza entre Caracas y Teherán.
El propio Maduro reconoció públicamente que consideraba viable la compra de armamento iraní, incluyendo misiles, afirmando que Venezuela podía adquirir armas “al país que le dé la gana” si contaba con los recursos necesarios . Estas declaraciones se dieron luego de denuncias regionales sobre un posible interés en sistemas misilísticos de mediano y largo alcance.
Desde Washington, la reacción fue inmediata. El enviado especial de la administración de Donald Trump, Elliott Abrams, advirtió que Estados Unidos no permitiría la transferencia de misiles iraníes a Venezuela. Incluso aseguró que, de concretarse, serían interceptados o destruidos .
Aunque distintos reportes y versiones periodísticas señalaron que pudieron existir contactos o negociaciones preliminares entre ambos países, no hay confirmación pública verificable de que se haya concretado una compra de misiles de largo alcance ni de que existiera un acuerdo formal operativo.
Lo que sí está documentado es que, en ese mismo período, Venezuela realizó ejercicios militares con sistemas misilísticos y fortaleció su cooperación con Irán, lo que incrementó la preocupación en Estados Unidos y en la región .
En definitiva, el episodio refleja un momento de alta tensión internacional, marcado por advertencias de Washington, acercamientos estratégicos entre Caracas y Teherán, y versiones no confirmadas sobre posibles acuerdos militares que finalmente no se materializaron públicamente.
Co información de El Politico.
