La historia de una madre venezolana y su hija de seis años terminó con ambas fuera de Estados Unidos después de acudir a una cita migratoria que la familia consideraba un procedimiento rutinario en Charlotte, Carolina del Norte.
Por bitacora58.com
Ydienays Dariana Domínguez, de 26 años, y su hija Zoeh fueron detenidas el lunes 14 de septiembre durante una cita de control migratorio. Posteriormente fueron trasladadas y, según confirmó su esposo, Anderson Pirela, deportadas a Venezuela. El caso ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de inmigrantes y familiares.
Pirela llevó a su esposa y a la niña hasta la oficina migratoria y permaneció en el estacionamiento. La cita estaba prevista para las 9:00 de la mañana, pero aproximadamente una hora después Domínguez no había salido ni respondía los mensajes.
En medio de la incertidumbre, Pirela recibió un mensaje de su esposa con solo dos palabras: “Vete ya”. Ante el temor de que él también pudiera ser detenido, decidió abandonar el lugar.
Horas después, un agente migratorio contactó a un número de emergencia para informar que Domínguez y la menor estaban bajo custodia. Esa misma noche, la madre logró comunicarse brevemente con su esposo desde un número de Virginia. Le aseguró que estaba bien y que se encontraba junto a Zoeh, aunque no podía ofrecer mayores detalles.
Un proceso de asilo marcado por problemas legales
La familia venezolana había llegado inicialmente a Estados Unidos y posteriormente se estableció en Charlotte. Domínguez y su hija se encontraban vinculadas a un proceso de solicitud de asilo.
De acuerdo con Siembra NC, organización que acompañó el caso, la familia participó el 9 de julio en una audiencia migratoria virtual, pero el juez no se presentó. Al día siguiente recibieron una orden de expulsión.
La familia intentó posteriormente apelar la decisión. Sin embargo, Pirela aseguró que contrataron a una persona que se presentó como representante legal y que supuestamente se encargaría de presentar la apelación. Según su relato y el de la organización, el trámite nunca fue presentado y el plazo terminó venciendo.
A pesar de esa situación, Domínguez continuó asistiendo a sus controles migratorios. En esta última oportunidad, además, se le indicó que debía acudir acompañada de su hija.
Zoeh acababa de comenzar una nueva etapa escolar
Zoeh tiene seis años y cursaba primer grado en Sugar Creek Charter School, en Charlotte. En mayo había celebrado su graduación de kindergarten y se preparaba para continuar sus estudios.
La presencia de la menor durante el procedimiento es uno de los aspectos que más ha cuestionado su padre.
Pirela ha expresado públicamente su preocupación por las condiciones que enfrentaron madre e hija durante su detención y por la falta de comunicación posterior. Organizaciones comunitarias también han reclamado que el caso pueda ser revisado nuevamente por un juez.
Según reportes publicados este jueves, familiares recibieron información que indicaba que ambas ya habían llegado a Venezuela. Pirela confirmó posteriormente la deportación, aunque en las primeras horas seguía sin poder establecer comunicación directa con ellas.
El caso ha puesto nuevamente en el centro de la discusión la situación de familias venezolanas que enfrentan procesos de asilo y órdenes de expulsión en Estados Unidos, especialmente cuando existen disputas sobre representación legal o procedimientos judiciales previos.
La organización Siembra NC y familiares de la menor han pedido que el caso sea revisado y han cuestionado que madre e hija no hayan podido continuar su proceso ante un juez antes de su salida del país.
