La teniente y presa política Carla Antón, detenida en el marco del denominado “caso de la gobernadora de Monagas” en 2019, presenta actualmente una condición de salud que exige atención médica especializada inmediata. Según información disponible, Antón sufre dolor en el seno izquierdo, una señal de alerta que requiere evaluación oportuna.
En 2025, un eco mamario reveló la presencia de un quiste de aproximadamente 8×10 milímetros. Sin embargo, especialistas han indicado la necesidad de realizar estudios complementarios —mamografía y un nuevo ecosonograma— para determinar con precisión la naturaleza de la lesión y descartar posibles complicaciones.
A pesar de la recomendación médica, no se tiene constancia de que dichos exámenes hayan sido realizados, lo que incrementa la preocupación por su estado de salud en condiciones de reclusión.
Carla Antón ha permanecido detenida durante 6 años y 9 meses, de una condena total de 7 años y 9 meses, lo que implica que ha cumplido la gran mayoría de su sentencia. Organizaciones y allegados advierten que la falta de atención médica adecuada en estos casos puede derivar en consecuencias irreversibles.
Ante este escenario, crece el llamado a las autoridades para garantizar su derecho a la salud, así como la revisión urgente de su situación judicial, en atención a criterios humanitarios.
Diversas voces insisten en que su liberación no solo sería un acto de justicia, sino también una medida necesaria para resguardar su integridad física en medio de una condición médica que no admite dilaciones.
