La reciente designación de Egleé González como Defensora del Pueblo, de afiliación política, ha desatado una ola de controversias que reavivan el debate sobre la independencia de las instituciones públicas en el país.
Lejos de generar consenso, su nombramiento ha sido recibido con escepticismo por amplios sectores, que advierten sobre su cercanía con figuras del oficialismo y su estrecha relación con la bachiller que se hacia pasar por abogado, Indira Urbaneja.
El descontento es aun más al considerar sus conocidas posturas contra líderes de la oposición, entre ellos la ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, a quien ha cuestionado en distintos espacios.eja.
“Se trata de una designación que responde más a lealtades políticas que a méritos institucionales”, señalan voces críticas, que advierten sobre el riesgo de que la Defensoría del Pueblo se convierta en un instrumento alineado con intereses gubernamentales, en lugar de actuar como garante de los derechos humanos, y como ha venido funcionando desde la llegada del chavismo al poder.
Mientras tanto, desde el oficialismo defienden la decisión y destacan la trayectoria de González, insistiendo en que su gestión estará orientada a fortalecer el sistema de protección ciudadana.
En un país marcado por la desconfianza institucional, la llegada de González queda demostrado que no habrán cambios, y como dijo Vente Venezuela en su post, publicado la mañana de este viernes, #SoLosMismos.
